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La baja del precio de la soja y la suba de los insumos atados al dólar generan una situación en la que la señal de ajuste es el margen de ganancia de los dueños de la tierra.

En medio de la incertidumbre por el futuro de la economía nacional y de su negocio en particular, los productores argentinos largaron la gruesa del ciclo 2014/15. Lo hicieron con el arranque de la siembra de girasol, que encuentra, por un lado, buena humedad en los suelos, pero un panorama incierto en cuanto a resultados.

Para estas primeras siembras y lo que resta de la campaña, a la que se sumarán luego la soja y el maíz, analistas y hombres de negocios aseguran que los valores de los arrendamientos estarán un 15% por debajo de los precios del año pasado y, paralelamente, insisten en que ya no quedan prácticamente contratos en los que el dueño del campo pueda quedar exento del riesgo.

Según un relevamiento que llevó adelante el grupo CREA, la reducción en el valor de los alquileres de la campaña 2014/15 es del 1,3% como promedio, medido en quintales de soja por hectárea, en relación a la campaña 2013/14. La encuesta, que fue respondida por 872 productores y 206 asesores, también refleja que aumenta 3 en puntos la proporción de superficie con acuerdos variables para agricultura en campos de terceros (por ejemplo a porcentaje), del 23% al 26%.

Para el economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Ernesto Ambrosetti, los dueños de la tierra empiezan a aflojar sus expectativas. Ante la baja de los precios internacionales y la suba de los costos internos, la variable de ajuste van a ser los arrendamientos, indicó a El Cronista.

Para Ambrosetti, los valores que se estarán viendo para los arrendamientos de esta campaña serán un 15% menores, en promedio, y dependiendo el campo y la zona.

En torno a los u$s 450 por tonelada, el precio de la tonelada de soja se mantiene muy lejos del techo de poco más de u$s 600 que supo alcanzar en el pasado, y algunos analistas inclusive creen que no ha llegado lo peor en materia de cotizaciones.

Adicionalmente, insumos directa y completamente atados al valor del dólar, como agroquímicos y fertilizantes, entre otros, empujaron los costos muy por encima de los niveles del año pasado.

Por ejemplo, al sur de Córdoba, los precios rondarán los 9 a 11 quintales de soja, mientras que en la mejor zona agrícola de la provincia de Buenos Aires, como las localidades de Salto o Rojas, se verán valores de entre 11 y 12 quintales.

Para César Gagliardo, de Artegran los 14 quintales fijos al contado prácticamente no existen más. Aseguró que el propietario tiene que ponerse sí o sí en un esquema de participación en el riesgo, ya sea con un contrato a porcentaje, aportando algún insumo o dando alguna facilidad para que el arrendatario se quede o tome el campo.

El sector espera, adicionalmente, que el financiamiento de la campaña agrícola esté condicionado por el mayor costo del dinero y las restricciones que supone una situación de default.

Fuente: El Cronista 





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