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La Bolsa de Cereales publicó el primer registro sobre este aspecto, estableciéndolo en 1,9 millones de hectáreas; es decir 100.000 hectáreas más que en la campaña anterior, o un 5,5% de incremento.

La Bolsa de Cereales registró un incremento en la intención de siembra del 5,5% respecto de la campaña anterior, unas 100.000 hectáreas más. Mientras tanto, el avance de la siembra es de apenas el 4,8%, concentrándose en el NEA. En los mercados internacionales, el precio de nuestro aceite no puede abstraerse de la masiva caída en los valores de los commodities, según indica un informe elaborador por Jorge Ingaramo, asesor económico de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).

Luego de tres años de muy buenos rindes en prácticamente todas las zonas girasoleras del país, la intención de siembra de la oleaginosa comienza a tomar vuelo. El 8 de agosto, la Bolsa de Cereales publicó el primer registro sobre este aspecto, estableciéndolo en 1,9 millones de hectáreas; es decir 100.000 hectáreas más que en la campaña anterior, o un 5,5% de incremento.

Hasta el momento, el progreso nacional de la siembra es del 4,8% y se registra un retraso de apenas el 1,5%, debido a las bajas temperaturas de las últimas semanas y a la falta de humedad en superficie en aquellas zonas de siembra más temprana.

En la provincia de Chaco, la buena humedad disponible permitió implantaciones en Sáenz Peña, La Clotilda y San Bernardo. También lotes bajo labranza convencional, en Charata, Las Breñas y Corzuela. Se registran siembras en el margen este de Santiago del Estero, en Sacháyoj y en General Obligado, en el norte santafesino. Más hacia el centro de esa provincia, hay escasa implantación en San Cristóbal y Las Colonias. En todo el NEA, se esperan lluvias para acelerar las labores, ya que se cuenta todavía con más de un mes de ventana de siembra óptima.

El Informe del USDA de agosto

Los datos del último informe del USDA, en comparación con los consignados en el de julio, permiten concluir, en primer lugar, que ya está avanzado el “mercado climático” norteamericano para soja. El Departamento consigna una caída en la producción mundial estimada del 1,5% (es decir, 4,2 millones de toneladas). También hay bajas del 1,3% en la producción de algodón. Pero las mismas no conducen a una merma en el total de la producción de las siete principales semillas oleaginosas, que se mantiene virtualmente estable, en torno a las 493 millones de toneladas. Las compensaciones vienen por una mayor oferta de canola, principalmente en la Unión Europea, que induce un aumento mundial del 2,5%. También por una suba del 7,6% en la producción de maní y del 1,3% en la oferta esperada de girasol.

Como no hay un aumento intermensual sustantivo en la producción de “las 7”, tampoco se espera un cambio importante en la molienda, que se mantiene a nivel mundial en torno a los 410 millones de toneladas.

Puntualmente para el caso del girasol, hay un aumento de 530.000 toneladas en la producción, manteniéndose constante el comercio, aumentando 0,9% el crushing y 23% los stocks finales de grano.

A una molienda similar le corresponde una producción global de aceites que no se modifica en lo sustantivo. Particularmente, en apenas 0,3% sube la producción del nuestro, sin que se altere el comercio mundial. Se registra una suba en los stocks finales de aceite de girasol del 2%.

Por otro lado, al comparar el informe de agosto con la campaña 2012/13, se puede concluir lo siguiente:

-      La producción de las siete principales oleaginosas crece el 4,4%, mientras que el crushing lo hace al 3,5%. Las importaciones suben un 9,7% y los stocks totales al 15%. Es decir, que estamos en presencia de un empuje bajista, tanto por los volúmenes, como por las señales que afectan en general –desde el punto de vista macroeconómico– a las principales commodities, a nivel mundial.

-      La producción mundial de semilla de girasol crecerá 11%, mientras que el crushing lo hará al 7%, acumulándose stocks por un 32% adicional.

-      El mercado mundial de los nueve principales aceites tiene el siguiente comportamiento: la producción y el consumo crecen 4,1 y 3,6%, respectivamente; las exportaciones lo hacen al 3,2% y se acumulan stocks por el 11,3%.

-      Particularmente, para nuestro aceite, la producción y el consumo suben 7,2 y 3,8%, respectivamente. Se exportará un 9,4% más y se acumularán stocks por 8,6%. Nuevamente, se detecta una tendencia bajista, aunque atenuada por el menor crecimiento relativo de la molienda.

-      La producción mundial de girasol crecerá 11%, con una suba del 14% en la oferta de nuestros tres principales competidores del Hemisferio Norte: Ucrania, la Unión Europea y Rusia crecerán 16; 15 y 12%,  respectivamente, generando en conjunto 3,4 millones de toneladas adicionales; es decir, el 84% de la suba mundial.

-      Para el USDA, Argentina producirá 3,4 millones de toneladas de semilla de girasol, aumentará el 2,8% el consumo interno y generará 180.000 toneladas adicionales de exportaciones de aceite; es decir, un 27% de suba. La participación de nuestro país en las exportaciones del aceite pasará del 10,9 al 12,7%, ya que se parte de una base muy baja, como serían las ventas del corriente año, apenas unas 660.000 toneladas, según esta fuente.   .

Se nota, de parte del USDA, una mezquina estimación de lo que podría ser la producción argentina: si efectivamente la intención fuera la planteada por la Bolsa y se cosechara el 95% de lo sembrado, a los rindes de las tres últimas campañas, estaríamos en presencia de una cosecha local de 3,6 millones de toneladas, que representarían unas 200.000 más que las pronosticadas por el Departamento.

Precios y mercados

En los precios de los contratos de Rotterdam, ha impactado seriamente la baja generalizada de los precios de las commodities agroindustriales:

-      La comparación de promedios mensuales, para el mes de julio, entre 2012 y 2013, arroja caídas del 23; 20; 16,5 y 6%, para los aceites de palma, soja, canola y girasol, respectivamente. En los últimos veinte días hay una fuerte caída en el valor de nuestro producto.

-      Al cierre del 12 de agosto, el aceite de girasol cotiza en Rotterdam, para todas las posiciones –incluso hasta junio de 2014–, a 935 dólares por tonelada, con una caída interanual del 28%. Es evidente que ha sido impactado, adicionalmente, por la muy buena producción de canola que obtuvo la Unión Europea, que se traduce en stocks adicionales de esta materia prima –en lugar de formarlos en girasol–.

-      Para el mencionado día de cierre, nuestro aceite registra descuentos del 3,4 y 5,1%, con respecto a los de soja y canola, respectivamente; una situación diametralmente opuesta a la que se venía registrando hasta julio.

-      El Ministerio de Agricultura publicó valores FOB de 995 y 867 de dólares por tonelada para los aceites de girasol y soja, respectivamente; con bajas del 13,5% para el de girasol y 28% en el de soja, que proporcionalmente no se corresponden con las registradas en Rotterdam.

-      La industria muestra excesiva calma y ofrece menos pesos por tonelada de aceite comercializada. Paga 1510 pesos por tonelada en Rosario; y 1430 y 1425 pesos por tonelada en Bahía Blanca y Necochea, respectivamente (unos 275 dólares por tonelada).

Fuente: Infocampo

Otras Noticias

  • Productores de biocombustible se declaran en estado de alerta

    El sector viene operando a la mitad de su capacidad desde fines del 2019.

    El sector de biocombustibles se encuentra en estado de alerta después que los productores aseguraron que permitieron un gran ahorro en importaciones, al rechazar la posibilidad que atribuyen a las petroleras de reducir el corte de las naftas y el diesel, lo que agravaría la caída de producción del sector que opera a la mitad de su capacidad.

    El planteo llegó de manos de la Liga Bioenergética, quienes alertaron por "la gravísima situación que atraviesa la industria de biocombustibles" y que pone en riesgo los 10.000 puestos de trabajo que genera en 10 provincias mediante la industrialización de la producción primaria.

    "La industria de los biocombustibles no está subsidiada, al contrario de otras industrias que necesitan que les garanticen mejores precios que los fijados internacionalmente para hacer inversiones en Argentina", expresó la entidad al resaltar que la actividad "evitó importaciones por más de u$s27.000 millones en el período 2010–2019".

    En ese sentido, los productores plantean que "volver al sistema de exportación primaria del poroto de soja o grano de maíz, además de ser anacrónico, constituye desconocer la importancia del agregado de valor en origen, ya que el país posee el complejo agroexportador más grande y eficiente del mundo que debe ser aprovechado con un desarrollo industrial que aumente los empleos calificados y las inversiones".

    Ante la pretensión de la petroleras de reducir los cortes vigentes del 12% para las naftas y del 10% para el diesel, la Liga Bionergética aseguró que "no se pretende reemplazar" al gas oil o las naftas, sino "complementar" la matriz energética, mediante el aporte de "un combustible de origen vegetal, renovable, menos contaminante y de producción nacional".

    El sector, además, se enfrenta al debate sobre la conveniencia de prorrogar el régimen vigente desde hace más de 10 años para los biocombustibles, y que permitió su desarrollo a través de 54 plantas situadas en 10 provincias (Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa, San Luis, Santiago del Estero, Córdoba, Tucumán, Jujuy y Salta), y genera más de 60.000 fuentes de trabajo, directas e indirectas.

    El sector también da origen o potencia el desarrollo de otras industrias como productores cañeros, complejo aceitero y pequeñas aceiteras a prensa, empresas de transportes, industria metal-mecánica, y el desarrollo de nuevas aplicaciones tecnológicas al servicio del sector.

    Los biocombustibles constituyen el último eslabón en la cadena de agregado de valor de la soja, maíz y azúcar, y en el caso del bioetanol y el biodiesel pyme, el 100% de su capacidad de producción se destina al mercado interno.

    La capacidad instalada de biodiesel en el país es superior a 4.5 millones de toneladas anuales, y más del 50% se encuentra hoy ociosa.

     

     
  • La cuarta revolución industrial: Industria 4.0

    En la edición 119 de A&G abordaremos este tema central con la palabra de todos los especialistas y los artículos de interés que permitan comprender la magnitud del proceso y cómo estar preparados. En este artículo publicado en la edición 117 de nuestra revista técnico científica analizamos los pasos para la implementación de la industria 4.0 junto al especialista Ing. José Bucci.

    Introducción y Repaso.

    Tal como lo hemos analizado en ediciones previas a la presente, la industria 4.0 o también llamada cuarta revolución industrial, se define como una nueva etapa en la digitalización del sector productivo de una empresa mediante la introducción de diversas tecnologías.

    Esta fase supone el desarrollo de fábricas inteligentes que sean capaces de emplear diversas tecnologías digitales en los procesos de producción, para que bajo este formato, sea posible, desarrollar de manera eficiente sus productos y lograr satisfacer las necesidades del mercado.

    A pesar de que numerosas compañías actualmente manejan ciertos métodos tecnológicos dentro del área productiva, la denominada cuarta revolución industrial consta de una completa digitalización de las cadenas de suministro de una fábrica por medio de herramientas tales como: procesamiento y análisis de datos, sistemas de software, sensores y automatización de los procesos, mediante las cuales se facilite la predicción de los factores pueden influir en el mercado, así como la planificación y control de la producción, agregando de esta manera un valor de importancia a toda la cadena.

    Lo anterior implica un uso eficaz de internet y de los medios virtuales para controlar sistemas físicos, de tal forma que exista una intercomunicación y relación entre las áreas de trabajo de la cadena de suministro, incluyendo el sector de abastecimiento, el de distribución, el productivo, el de empaque y por último el de despacho.

    Industria conectada con el internet de las cosas

    Ahora bien, se utiliza el término ‘Internet de las cosas’ (o IoT) para definir quizás el más importante de los pilares fundamentales de la industria 4.0; por lo que es de gran relevancia mencionar, dado que consiste en el uso de diversos instrumentos digitales cuyos dispositivos utilicen acceso individual a Internet para que puedan conectarse entre sí y permitan un manejo óptimo de la cadena.

    Esta filosofía mejora los procesos productivos a tal punto que resulta, si se aplica y utiliza de manera correcta, casi equivalente al concepto total de industria 4.0.

    Dentro de las tecnologías que hacen posible el Internet de las cosas, es importante destacar las siguientes:

    • Tecnologías de red, las cuales permiten que los dispositivos empleados tengan conexión a internet y que a su vez se encuentren interconectados entre sí por medio de las redes de comunicación.
    • Plataformas (Internet de las cosas), son aquellas que se encargan de distribuir los datos captados por los dispositivos físicos a través de las conexiones de red y permiten una fácil y rápida visualización de estos. Una aplicación de tipo ‘nube’ otorga la posibilidad para que todos los empleados tengan acceso a los datos y a la información sin necesidad de ubicarse físicamente en el lugar de los hechos.
    • Sensores y otras unidades físicas, que constan de un hardware que, mediante la conexión a internet, envían información para poder monitorear ciertos y determinados procesos.

     

    La dinámica de emplear sensores, conexión a redes de comunicación y la capacidad de acceder a información proporcionada por los mismos, hacen que el “Internet de las cosas” sea fundamentalmente la base de la industria 4.0 pues constituye el primer paso a implementar para luego seguir acciones relacionadas con la automatización, uso de robots y optimización de procesos.

    Beneficios de la industria 4.0

    La Revolución Industrial 4.0 no solo implica la inclusión de diversas ciencias digitales, también supone un cambio de mentalidad en la empresa en todos sus niveles para que tenga éxito.

    Asimismo, al introducir este nuevo método se esperan resultados favorables que desencadenen en una alta competitividad de la industria con respecto a las que operan en el mercado, ya que ofrece muchos beneficios a través de la introducción de la digitalización.

    Entre los beneficios, vale la pena mencionar los siguientes:

    • Rápida respuesta a las fluctuaciones de la demanda
    • Fácil personalización de los productos según las necesidades del cliente
    • Servicios de atención individual para los clientes
    • Diseño y producción de los bienes en cortos lapsos de tiempo.
    • Eliminación de puestos de trabajo innecesarios
    • Mayor facilidad para visualizar y analizar los datos en tiempo real

    Puntos clave en la industria 4.0

    Para poder lograr lo mencionado precedentemente en una empresa es necesario tomar en cuenta los puntos clave entorno a los que cada compañía deberá trabajar para integrar en sus plantas de producción. Dichos ejes son fundamentales para la correcta aplicación de esta nueva revolución industrial.

    Big Data

    Es el proceso de analizar, diagnosticar, limpiar y transformar datos con el fin de encontrar información útil, patrones ocultos, sugerencias y conclusiones que ayuden a una empresa a la toma de decisiones estratégicas y rentables. A su vez, estos datos provienen del internet de las cosas y otras redes digitales.

    El Big Data es indispensable en la metodología de esta nueva etapa industrial pues proporciona puntos de referencia para identificar los problemas del sistema productivo, con tan solo analizar los datos obtenidos de los procesos, logrando operaciones más eficientes, mayores ganancias y clientes satisfechos.

    Computación en la nube

    Es una tecnología mediante la cual se colocan todos los archivos y datos en Internet, de manera que se elimina la limitación de tener suficiente espacio para los mismos en un ordenador, y logra un fácil acceso por parte de los involucrados.

    Seguridad de la información

    Consiste en la protección de todos aquellos conocimientos o datos que tienen valor para una organización, teniendo como foco la protección de la información digital que se mueve a través de los sistemas interconectados por la red, con el fin de reducir riesgos y mitigar todas las amenazas latentes mediante la protección de las redes y de la infraestructura tecnológica.

    Robótica

    Es el estudio, diseño y uso de robots en las industrias para la ejecución y desarrollo de sus procesos. El uso de robots facilita y agiliza las actividades y elimina estaciones de trabajo innecesarias.

    La robótica industrial tiene diversas aplicaciones entre las cuales se pueden destacar la del paletizado de cajas, empaquetado de productos, procesos de alta precisión, entre otros.

    Internet de las cosas

    Tal como se expuso con precedencia, se define como la conectividad inteligente de los diferentes dispositivos mediante la cual pueden interconectarse y comunicarse. Las compañías manufactureras que deseen adentrarse en la industria 4.0 deben implementarlo en sus fábricas.

    Simulación

    Es una de las herramientas más importantes en la ingeniería industrial pues se utiliza un programa para representar un proceso de manera que el mismo se torne mucho más entendible y se visualice claramente el efecto de los cambios internos y externos del sistema.

    Mediante las alteraciones que se realicen en el modelo, se pueden observar las consecuencias e impactos de las mismas y por consiguiente sugerir estrategias alternativas que mejoren las operaciones y la eficiencia de la cadena

    Realidad aumentada

    Es la combinación entre los procesos reales y el mundo virtual utilizando métodos digitales para añadir información visual y crear experiencias interactivas dependiendo de los servicios que ofrece una empresa, como, por ejemplo, catálogos de productos en 3D, videojuegos, entre otros.

    La realidad aumentada es una tecnología imprescindible para la transición a la industria 4.0 pues esta le permite a una organización incorporar elementos virtuales a la realidad que aporten información de valor para la optimización de los procesos.

    Cultura

    La cultura de la empresa representa un eje muy importante a la hora de implementar la cuarta revolución industrial ya que las fabricas inteligentes deben tomar en cuenta el impacto que el factor humano tiene en el éxito de la revolución.

    Es decir, que para que todo ello funcione y sea viable, las organizaciones y empresas industriales se deben transformar, y eso implica, que el personal que forma parte de la compañía debe modificar su visión tradicional y abrirse a las innovaciones digitales; en esto radica el cambio cultural.

    En tal sentido, la industria 4.0 no solo implica automatización de procesos, introducción de robots en la producción, herramientas de análisis de datos e interconexión entre máquinas, sino que también supone un cambio de mentalidad en el paradigma industrial tradicional y en las personas de la organización, donde ellas integren y acepten los instrumentos tecnológicos como un medio para satisfacer los objetivos de la empresa y a su vez, lograr la adaptación a las necesidades del mercado.

     

    Integración de procesos

    Consiste en la interconexión de tecnologías para optimizar los procesos, conectando máquinas y sistemas para agilizar la toma de decisiones de manera eficaz.

    Esta actividad está ligada a la mejora continua ya que los procesos determinan el ciclo de producción, por lo tanto, para lograr la completa armonía entre las actividades se debe planificar el trabajo, monitorear, evaluar periódicamente la cadena de suministro, detectar vulnerabilidades y asegurarse de la calidad del proceso y productos.

    Podemos decir entonces que la industria 4.0 representa la ciber-industria del futuro, pues corresponde a una nueva manera de desarrollar los sistemas de producción utilizando bases tecnológicas.

    Este modelo no es aún una realidad consolidada, sino que representa una nueva etapa del desarrollo industrial que implicará cambios en la mentalidad de los involucrados dentro de las organizaciones en los próximos años, ya que consta de un uso completo de internet y de otras herramientas digitales con el objetivo de desarrollar plantas inteligentes y con cadenas productivas eficientes interconectadas entre sí y conectadas a su vez, con el mercado de modo que fácilmente le permite a una empresa adaptarse a las situaciones cambiantes, tanto a nivel interno, como en la cadena de suministro o a nivel externo, como las fluctuaciones en la demanda.

     

    Seis pasos para prepararse para la Industria 4.0 y la digitalización

    Paso 1. Familiarizarse con la Industria 4.0 y la digitalización

    Industria 4.0

    Tal como vimos, la Industria 4.0 es la culminación de varias innovaciones tecnológicas que permiten una mayor interoperabilidad, transparencia en la información, asistencia técnica, y decisiones descentralizadas. Todos estos avances se unen para convertir las fábricas inteligentes en una realidad, y para hacer posible una nueva forma de operar de manera más eficiente.

    Digitalización

    La digitalización es permitir, mejorar y transformar las operaciones y procesos de fabricación, aprovechando para ello al máximo las tecnologías digitales y los datos digitalizados. La digitalización y el IdC, permiten explotar las tecnologías digitales para conseguir objetivos en términos de ahorro de energía, planificación óptima de la producción, ahorro de costos, y mucho más. Con la digitalización, las oportunidades son infinitas.

    Paso 2. Ver la digitalización como una oportunidad y no como una amenaza.

    La digitalización infunde cierto temor, pero debe abordarse como una oportunidad en lugar de una amenaza. A continuación, algunas razones por las que la digitalización tiene más ‘pros’ que ‘contras’. 

    Paso 3. Definir objetivos estratégicos

    Antes de que empiece a explorar activamente nuevas tecnologías, es crucial que se considere cuáles son los factores que determinan las elecciones. Siempre debe tenerse un objetivo en mente. ¿Reducir la complejidad de la producción y optimizar procesos internos? ¿Reducir sus plazos de lanzamiento? ¿Incrementar las ventas? ¿Reducir costos / gastos generales?

    Luego se debe experimentar con las tecnologías que mejor se adaptan a sus objetivos, y considerar cómo pueden contribuir a diferenciarse de la competencia.

    Paso 4. Estar dispuesto a probar nuevas ideas y mantenerse flexible

    Cuando se trata de una revolución industrial total, no podemos limitarnos a “esperar y ver qué pasa” si lo que se pretende es seguir siendo competitivo. Las tecnologías evolucionan rápidamente, y los ejecutivos y propietarios de los negocios tienen que mantenerse alerta. En cuanto aprenda cómo usar una nueva tecnología que pueda beneficiar su negocio, empiece a pensar cómo podría implementar esta nueva tecnología para alcanzar beneficios. No debemos dejar que el miedo a lo desconocido le impida avanzar. Debe haber predisposición a ensayar nuevas estrategias.

    Al mismo tiempo, es importante explorar detenidamente estas nuevas ideas teniendo consciencia de que se deberán asumir ciertos riesgos. Como la Industria 4.0 trae consigo retos desconocidos, habrá que ser flexibles en todo momento. A la velocidad a la que se están modificando los materiales y las tecnologías, por lo cual, es de vital importancia implementar tecnologías adaptables.

    Paso 5. Trazar un plan de formación para los empleados actuales y contratar nuevo personal.

    La digitalización no trata solo de robots. De hecho, ofrece la oportunidad de generar más empleo. Para convertir una fábrica en inteligente, no se tienen que sustituir los empleados por robots. Se puede realizar avances enormes, tan solo aprovechando las capacidades de los empleados, y estableciendo un plan de formación de ellos.

    Formación de empleados existentes.

    A menudo se escucha que una de las barreras de la implementación son las capacidades. Por desgracia, no todo el mundo tiene las capacidades o los conocimientos para operar una fábrica digitalizada. Probablemente será necesaria una expansión más allá del desarrollo interno, aunque conservar las capacidades actuales también debería ser una prioridad. Hay mucho que se puede hacer con el talento disponible. Se debe brindar seguridad a las personas explicándoles cómo la digitalización no tiene que ser obligatoriamente sinónimo de pérdida de empleos. Para ello, hay que centrarse en cambiar los procesos internos e instruir a los empleados en los nuevos métodos y tecnologías. Re-instruir a las personas no es una tarea fácil, pero los beneficios a largo plazo compensan los costos.

    Contratación de nuevos talentos

    No todo puede aprenderse en la formación in situ, y en algún punto del proceso de digitalización se tendrá que contratar nuevo personal. Como la Industria 4.0 es a escala global, se tendrá que atraer al personal adecuado y contratar nuevos empleados con formación y destrezas relevantes para las nuevas necesidades y los retos del futuro. Esto puede requerir un cambio en la forma de pensar de los encargados de selección de personal: en lugar de determinar si un empleado potencial está cualificado basándose en sus títulos y certificados, tendrán que buscar perfiles flexibles y adaptables, que persigan el éxito sin importar qué nuevas tecnologías puedan aparecer a la vuelta de la esquina.

     

    Paso 6. Centrarse en la creación de valor y tener a los clientes en mente en cada etapa del proceso

    Cuando se está demasiado centrado en mejorar la producción de las fábricas, a veces el enfoque en el cliente queda relegado. Sin embargo, resulta más ventajoso para todos si se construyen estrategias alrededor del objetivo de mejorar la experiencia de cliente. Si todo se centra en el cliente, a lo largo de toda la cadena de suministro, la empresa se tornará más competitiva porque se estará creando exactamente lo que los clientes quieren y a la vez necesitan.

    Tener a los clientes presentes en todo momento reportará beneficios tanto a corto como a largo plazo. La digitalización logra ayudar a mantener el enfoque en el cliente (tanto interno como externo). Se trata de un ciclo que solo puede mejorar con el paso del tiempo.

     

     

 

 

 

 
 

 

 

 


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