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Asegurar que el maíz absorbe un correcto balance de nitrógeno, fósforo y potasio es crucial para aumentar los rendimientos globales, según un estudio de Purdue and Kansas State University.

Una revisión de datos publicados por más de 150 estudios en Estados Unidos y otras regiones del mundo muestra que los altos rendimientos se encuentran conectados con los sistemas de producción en donde las plantas de maíz toman (o reciben) nutrientes a ratios específicos. Estos ratios de toma de nutrientes fueron asociados con altos rendimiento, sin importar la región en la cual el maíz sea cultivado.

“La comunidad agrícola ha puesto un alto énfasis en el nitrógeno como medio para incrementar los rendimientos, pero este estudio muestra la mayor importancia del balance de nutrientes” dijo Tony Vyn, profesor de la Purdue University. “No vamos a poder incrementar continuamente los rendimientos globales y alcanzar seguridad alimentaria sin proveer un balance adecuado entre nutrientes”.

Mientras que muchos productores en Estados Unidos llevan confiando hace tiempo en los fertilizantes de nitrógeno para mejorar los rendimientos, no deberían dejar de considerar otros nutrientes como el potasio y el fósforo.

“Los productores deben estar igual de preocupados por la cantidad de potasio disponible para sus plantas como lo están por el nitrógeno”, agregó Vyn. “La demanda del maíz por nitrógeno y potasio es similar. Necesitamos focalizarnos en el balance nitrógeno-potasio porque ahí es donde se encuentra la mayor deficiencia en términos de aplicación” (en algunas regiones).

Los mayores obstáculos para mejorar los rendimientos y alcanzar el potencial proyectado para un suelo y clima particulares tiene que ver con el acceso y costo de los fertilizantes y la deficiencia de nutrientes inherentes en el suelo de muchas regiones donde se cultiva máiz.

En escala global, también los productores de maíz deben considerar no sólo la nutrición sino fechas óptimas de siembra, densidades y manejo de enfermedades. En algunos países productores estas son las prácticas comunes, pero en muchas regiones aún no están presentes.

Los productores no deberían confiar demasiado en la genética moderna para obtener rendimientos esperados sin dedicar una considerable cantidad de esfuerzo a mantener la disponibilidad de nutrientes en el suelo durante todas las etapas de desarrollo del cultivo.

Fuente: Press Release

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