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Para el año próximo habría un Informe de la Calidad Industrial de la Soja contemplando todas las regiones productivas del país.

A&G dialogó con Roberto Figueredo (Gerente del Complejo de Laboratorios de la Bolsa de Comercio de Rosario) sobre este tema y las acciones que se están llevando adelante desde la entidad.

¿Desde cuándo el Laboratorio de la BCR comenzó a registrar mermas en el contenido de proteínas en soja?

Los datos históricos nos indican que hubo períodos en los cuales consecutivamente se observaron tendencias en pérdidas de proteínas en las producciones de soja. Esto no es nuevo, ya ha sucedido en otros momentos.

Centrándonos en los valores de la región centro, la de mayor producción en el país, observamos que en los períodos comprendidos del 2004 al 2007 se producen valores de proteínas con una pérdida de aproximadamente un punto (de 39 a 38 %).

En su momento, esto alertó a parte de la cadena y con los representantes de la misma se realizaron reuniones técnicas, con el objetivo de analizar los posibles motivos. Como en las campañas siguientes los valores de proteínas fueron normales, el tema quedó relegado y se diluyó en parte el alerta anterior.

No obstante, durante la campaña 2011/2012 nuevamente se presentaron valores bajos y en la campaña 2012/2013 ya se agravó la situación, produciéndose el fenómeno de obtener los valores más bajos de los últimos 16 años. Se alcanzan valores de 37% de promedio en esta región, observándose una pérdida de un 1% con respecto a la campaña anterior.

 

¿Qué acciones se están llevando adelante para afrontar este tema?

Los representantes de la cadena nucleados en AcSoja, se encuentran realizando reuniones con el fin de encontrar datos relevantes y respuestas concretas a los motivos de esta pérdida de proteínas.

A mi juicio, con estos valores se corren riesgos importantes con el futuro de la comercialización, tanto del poroto como de las harinas y en relación a ello, las plantas elaboradoras se encuentran imposibilitadas de utilizar recursos de procesos para llegar a los valores requeridos como condición de calidad. Cabe destacar, que los datos del relevamiento que posee la industria son similares a los obtenidos en el monitoreo realizado por el Inta Marcos Juárez, confirmando el problema.

En definitiva, con estas reuniones se intenta dar respuestas concretas a la problemática, analizando todas las posibles causas, como así también reflejar dentro de qué escenarios de producción y comercialización se inserta. En los gráficos, puede observarse que el contenido en materia grasa también es un problema importante.

Desde las Cámaras Arbitrales, Acsoja, el Inta, los semilleros, Ciara, CRA y representantes de toda la cadena, se están tomando acciones conjuntas con Senasa y el Ministerio de Agricultura de la Nación para encarar el tema.

Se está promoviendo un monitoreo de calidad industrial de soja en todo el país similar al Informe Institucional de trigo. Las Cámaras realizaron interlaboratorios para disponer de una metodología rápida, por NIR, para la determinación de proteínas y materia grasa se realizaron presentaciones antes el Ministerio y los avances hacen prever que para el año próximo se podría disponer del Informe de la Calidad Industrial de la Soja, contemplando todas las regiones productivas de la Argentina.

Además, desde AACREA y en conjunto con un grupo de investigadores del Conicet - UNR, se está desarrollando un equipo de investigación que tiene como objetivo entender cómo el ambiente, el manejo del cultivo y el genotipo modifican la calidad y propiedades funcionales de la proteína de los granos de soja y su relación con el rendimiento.

¿Cuáles son las razones por las que cae el porcentaje de proteínas en nuestra soja?

En lo que respecta a la soja como calidad de la materia prima, los factores que influyen en la calidad del grano pueden ser ambientales, genéticos o relacionados a los cultivos. Cada uno de ellos tiene una influencia determinada en todas las regiones productivas, regiones climáticas y geográficamente muy dispares.

¿Si baja la proteína se apuntará a los rendimientos para mejorar la comercialización?

Si no existe bonificación en la proteína todo indica que el foco en semilleros y productores, es el rinde. De los estudios realizados por la red Recso se observa que un cultivar con buenos rindes y alta proteína en una región no tiene el mismo comportamiento en otra región, poniendo de manifiesto el importante rol del ambiente en la definición de la calidad del poroto.

¿Qué observaciones se hacen por parte de la industria como consecuencia de la baja en los contenidos de proteína?

Para poder exportar, se debió modificar la base de comercialización para la harina de soja de origen argentino, bajando la base de 47% a 46,5% con penalidad de 1 punto y la tolerancia de 46% a 45,5% con penalidad de 2 puntos.

Además, el complejo sojero debió bajar la humedad de 12,5% a 10%, con una disminución de 2,5% menor a la base para concentrar la proteína, tanto en harina de soja como en poroto. Esto trae problemas de logística en la carga, transporte y descarga de mercadería por ser muy seca y fina, además del aumento de salmonellas, micotoxinas, etc.

Estas pérdidas se trasladan desde el productor que recibe un precio menor al que recibiría en un año normal, a la industria, la cual disminuyó su capacidad de molienda en un 20% y al país por disminución de las primas de harina argentina implicando una caída importante en los ingresos por exportación, como primer exportador mundial de harinas proteicas.

¿Qué perspectivas se presentan a corto plazo?

Los riesgos son muchos y el desafío es muy grande. El tipo de concesiones comerciales por disponer de una calidad inferior a la de nuestros dos competidores, Brasil y USA, nos compromete a incrementar el grado de responsabilidad.

La cadena está activada y los primeros pasos están dados: monitoreo a nivel país para confirmar nuestra realidad, estudios profundos de las causas para el conocimiento desde la perspectiva del productor y toma de conciencia por parte de los organismos del estado con el aporte del sector industrial.

En síntesis, las fortalezas son superiores a las debilidades que se presentaron, con lo cual veo que son mayores las posibilidades de corrección que las del continuo padecimiento.

Fuente: A&G Edición Diciembre 2013





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