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En el marco de Mercosoja 2019 “Reformular la soja, para impulsar una cadena de conocimiento y en relación a la bio economía", se realizó el panel Activando mecanismos para la creación de valor en la soja que impactan en la generación de trabajo. Aquí expusieron Marisol Fuhr (Responsable del Área Bioproductos de la Dirección de Biotecnología del Ministerio de Agricultura), Víctor Castro (CARBIO) y Ángela Orlando (ASAGA). El panel estuvo coordinado por Cintia Maltoni (Molinos AGRO)

Como referente del Estado Nacional, Fuhr habló sobre lo que se está trabajando en la dirección para la cual se desempeña y explicó los tres temas principales que allí se desarrollan: cultivos biotecnológicos, bioinsumos y biomateriales. “Hace tres años que estamos en este proyecto y logramos desarrollar el Sello Bioproducto Argentino necesario para distinguir que son realizados a partir de materias primas renovables”. Además mencionó el plan de acción para el sector agroindustrial, las actividades elaboradas con la Comisión Nacional Asesora de Biomateriales, compuesta por técnicos y expertos de distintas áreas, con los que hacen una proyección a tres años para concretar y asentarse.

Otro de los expositores, Víctor Castro, expresó el valor agregado que le pueden generar los biocombustibles a un grano de soja con impacto en el mercado de trabajo. Al respecto, remarcó: “Argentina cuenta con enormes recursos y un gran nivel de competitividad en el sector agro industrial. Encontrar los caminos para poder darle este valor al sector es importante para poder sustentar el crecimiento como país”.

En este sentido, Castro agregó: “Tenemos un desafío muy grande que es hacerlo sostenible, no solo económico, sino también social y ambiental. Los requisitos a nivel mundial para poder hacer eficiente estas prácticas de promoción de lo renovable, es para que los beneficios ambientales sean reconocidos”. En tanto, comentó que “a nivel mundial todas las legislaciones agrarias históricamente empezaron a asegurar los alimentos, después incorporaron lo social a través de las agricultura familia, luego llevaron el tema medioambiental y empezaron a cerrar el ciclo desde los ambiental y lo social. Ahora las legislaciones están avanzando en la bio economía”.

Para finalizar, Ángela Orlando habló de la misión que hicieron en abril a Beijing. Allí se realizó una presentación entre Argentina y China para abrir el mercado de harina de soja. Asimismo, se trabajaron los procesos y la calidad del producto, fundamentalmente por la solubilidad proteica de la harina de soja argentina, que se caracteriza por ser muy segura e inocua. “Argentina tiene estándares altos de calidad. En este marco, aprovechamos para presentar la validación internacional lograda a partir de esta característica que mencionamos recién, en un proyecto ISO de nivel internacional. Actualmente estamos en proceso de revisión. Es una norma que nos llevó 6 años lograrla. En agosto recibimos a los funcionarios equivalentes al Senasa en Argentina a inspeccionar plantas y así avanzar en la compra de la harina de soja nacional. Estamos muy contentos, logramos el objetivo”, finalizó Orlando.





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