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Durante 2014 y buena parte de 2015 el negocio del aceite de girasol alto oleico (con un contenido de ácido oleico igual o mayor a 75%) fue atractivo a partir de la importante demanda externa de ese producto.

Pero a fines del año pasado todo cambió con el ingreso al mercado mundial de volúmenes muy significativos de aceite de girasol alto oleico ucranianos. Para entonces la Argentina tenía ya sembrada una importante superficie de esa especialidad agrícola, la cual, al ingresar al mercado en 2016, no pudo acceder a las bonificaciones presentes en los últimos dos años.

Fue así como productores, acopiadores e incluso procesadores almacenaron y procesaron partidas de girasol alto oleico con girasol linoleico (“convencional”) indistintamente al equipararse el valor comercial de ambos.

“Para el mercado interno la mezcla de ambos es aceptable para la mayor parte de los destinos (fundamentalmente aceite de consumo familiar). El inconveniente surgió en el mercado externo, porque muchos clientes requieren alto oleico para diferentes usos industriales específicos”, explica Juan Martín Salas Oyarzun, integrante del CREA La Vía (región Oeste) y representante de Aacrea en Asagir.

Al advertir tal situación, los compradores locales de girasol comenzaron a seleccionar con mayor atención las partidas de grano recibidas para evitar mezclas entre linoleico y alto oleico.

“Por ese motivo va a ser muy difícil comercializar indiferenciadamente ambos tipos de girasol. Y esa situación va a ser más marcada en las zonas productivas más vinculadas a la exportación (sur de Buenos Aires y La Pampa)”, indica Salas Oyarzun en un informe publicado en InfoCREA.

“El riesgo que corren productores y acopiadores es que los compradores rechacen el grano enviado si la carta de porte no informa correctamente el tipo de girasol remitido o si la mercadería enviada es una mezcla entre linoleico y alto oleico; la peor situación va a ser ésta última, es decir, tener una mezcla, ya que va a ser la mercadería más difícil de ubicar”, añade.

En tal escenario, antes de decidir sembrar híbridos alto oleico, se recomienda asegurarse previamente la posibilidad de venta y recepción del grano por parte de un comprador en el marco de un contrato.

Además, si se decide producir girasol convencional (linoleico), es aconsejable informarse con el semillero que lo desarrolló sobre el comportamiento del híbrido en la zona en la cual se sembrará. Eso para asegurar que en el ambiente en cuestión se podrá obtener un girasol definidamente linoleico. La precaución vale porque algunos pocos cultivares de girasol linoleico en el mercado argentino responden al tipo “medio oleico” (con un contenido de ácido oleico comprendido entre 55,0% y 74,9%) en determinadas condiciones ambientales.

“Todo esto representa sin dudas un aumento de complejidad en el negocio del girasol. Sin embargo, el girasol sigue siendo un cultivo que produce grano de alto valor con relativamente bajos costos comerciales y menores dificultades logísticas que otros cultivos de gruesa. Además, a la luz de lo ocurrido en la última campaña, es una alternativa de diversificación que permite escapar a golpes de calor o déficits hídricos a partir de febrero o bien a eventos de lluvias excesivas a partir de marzo en la región pampeana”, comenta Salas Oyarzun.

Vale la pena aclarar que esta cuestión nada tiene que ver la tecnología Clearfield, la cual está disponible para híbridos en ambos tipos de girasoles aceiteros (linoleico y alto oleico).

El aceite de girasol alto oleico se emplea para elaborar alimentos industriales libres de grasas trans (reemplaza a los aceites hidrogenados, los cuales, si bien son más baratos, producen efectos perjudiciales para la salud).

Fuente: valorsoja.com, 31/08/16

Otras Noticias

  • Semillas: EE.UU. pide mejoras para la propiedad intelectual

    Un documento de la Oficina del Representante de Comercio de ese país critica una norma de 2015 y proyectos de ley que están en el Congreso para ser tratados

    El gobierno de Donald Trump continúa atento a la situación de la propiedad intelectual en semillas en la Argentina, entre otros temas de derechos, y, de hecho, identificó esta problemática en un reciente informe oficial.

    En un escrito de 74 páginas, llamado "Special 301 Report" (Informe 301), del 1° de junio pasado, la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), que interviene en el ámbito del comercio recomendando políticas para el presidente, brinda un panorama sobre diversos problemas de acceso de los Estados Unidos en distintos mercados y, entre otros países, en sus páginas 51 y 52 se detiene sobre la Argentina.

    Allí sostiene que "la Argentina continúa presentando desde hace mucho tiempo deficiencias" en la protección y aplicación de la propiedad intelectual. Menciona que la feria La Salada ofrece a la venta mercaderías "falsificadas".

    Luego señala que la innovación en industrias, como la química, farmacéutica y de biotecnología, como la que se utiliza aplicada para el agro "enfrenta desafíos". En este punto, en referencia a la biotecnología agrícola avanza en un cuestionamiento a la resolución 283/2015 del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que introdujo modificaciones en las directrices de patentamiento.

    En opinión del sector industrial, esos cambios durante el gobierno anterior pusieron condiciones más restrictivas en la forma en la cual se reconocen las distintas construcciones genéticas en la biotecnología vegetal. Sobre esto, el informe del USTR señala que "limita también la capacidad de patentar innovaciones biotecnológicas basadas en la materia viva y las sustancias naturales".

     

    "Estas medidas han interferido con la capacidad de las empresas que invierten en la Argentina para proteger su IP (propiedad intelectual) y pueden ser incompatibles con las normas internacionales", agrega el reporte oficial.

    Una fuente vinculada con la industria semillera coincidió y agregó: "Claramente, este gobierno debería eliminarla si quiere promover inversiones". Hay expectativa por la visita al país, sin fecha por el momento, del secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, ya que trascendió que estos temas vinculados con el agro estarán en su agenda.

    El informe también critica proyectos para modificar la actual ley de semillas. La ley vigente, 20.247, fue sancionada en 1973, cuando la soja apenas existía (376.600 hectáreas, contra las casi 20 millones de hectáreas de hoy) y no había desarrollos de eventos transgénicos en agricultura. Esa norma contempla que el productor pueda hacer sin limitaciones el uso propio, la figura que le permite guardarse como semilla parte de la cosecha para volver a sembrar.

    Las empresas insisten que debe limitarse ese uso propio y que se pague. El Gobierno presentó en el Congreso un proyecto que dice que el productor pagará por la tecnología incorporada en la semilla que se reserve para uso propio durante los tres años siguientes a la compra. A partir del cuarto año deja de pagar, si es que mantiene constante la cantidad de hectáreas sembradas. Deja exentos del pago, entre otros, a los agricultores anotados en el Registro Nacional de Agricultura Familiar (Renaf). El sector industrial exige que los pagos deben ser por un plazo mayor.

    En tanto, entre otras propuestas, una iniciativa del presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados, Gilberto Alegre, propone que una sociedad de gestión colectiva público-privada cobre por las regalías y reparta lo recaudado entre las empresas. Vale recordar que en el Congreso hay nueve proyectos por semillas.

    Según el USTR, si bien pueden ser "bien intencionados" los proyectos, pueden "afectar negativamente" para que se reconozcan los derechos de propiedad intelectual. El informe concluye que los Estados Unidos esperan "resultados tangibles, creando así un ambiente más atractivo para la inversión y la innovación". Desde principios de año, entidades del agro y de la industria vienen trabajando en la búsqueda de consensos, entre otros temas, para limitar el uso propio y que se pague.

    La pelea por las semillas

    21,7 por ciento de los productores declaró haber comprado semilla fiscalizada de soja en la campaña 2015/2016, según el Inase 78,3 por ciento de los agricultores sembró en esa campaña semilla de uso propio

     

    Fuente: La Nación

  • Paraguay: impulsan un 15% de retenciones para la exportación de granos

    El próximo jueves se debatirá un proyecto acordado entre el gobierno y la oposición; los productores harán un tractorazo

    ASUNCIÓN.- Cámaras empresarias de Paraguay rechazaron un proyecto para gravar la exportación de granos, que podría ser tratado esta semana en el Senado y despertó temores sobre otras reformas económicas en un año electoral, consignó Reuters.

    El tratamiento de la iniciativa, que fija un impuesto de 15% a los granos, forma parte de un pacto entre el oficialismo y un sector de la oposición que le permitió al presidente Horacio Cartes recuperar el control del Congreso

    Los empresarios expresaron preocupación por la "inestabilidad política" que afecta la "previsibilidad necesaria para las inversiones y el clima de negocios", según un comunicado firmado por asociaciones de industriales, ganaderos y productores agrícolas y divulgado en una rueda de prensa.

    "Digamos a este Gobierno que se está equivocando y nos está usando como moneda de cambio para tener mayoría en un poder del Estado", dijo Rubén Morínigo, representante de la Coordinadora Agrícola del departamento Itapúa, principal zona productiva del país.

    El acuerdo político acercó al movimiento de Cartes con la coalición izquierdista Frente Guasu, que busca desde hace años impulsar el proyecto. El líder de la agrupación, el ex presidente Fernando Lugo, fue elegido la semana pasada titular del Senado y del Congreso.

    Los defensores del proyecto sostienen que el sector agrícola, y especialmente el de soja, tributa muy poco en relación a sus ingresos, que superaron los 3000 millones de dólares en exportaciones el año pasado, según datos oficiales.

    Sus detractores aseguran que el gravamen destruirá una de las actividades más dinámicas de la economía porque reducirá casi a la mitad el volumen de producción de granos, cuyo cultivo dejará de ser rentable. Los cámaras empresarias anunciaron una movilización con tractores pasado mañana.

    Los productores del cuarto exportador mundial de soja, que recogerán unas 10 millones de toneladas en esta campaña, tributan IVA y un Impuesto a la Renta Agropecuaria (Iragro) pero no pagan un impuesto a la exportación. El proyecto podría ser estudiado el jueves.

    En tanto, según consignó el diario La Nación de Paraguay, el ex ministro de Hacienda Manuel Ferreira indicó que la ley afectará a toda la economía. En un estudio que realizó dijo que el sector agrícola inyecta US$ 5000 millones a la economía y con estas nuevas medidas se podría dar una reducción de US$ 2000 millones cada año.

    De acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en el último ciclo agrícola, 2016/2017, Paraguay produjo 10,3 millones de toneladas de soja, contra 9,2 millones de toneladas de la campaña 2015/2016. Sus exportaciones de la campaña 2016/2017 fueron de 6,3 millones de toneladas. De este volumen vendido al exterior, cerca de un millón fue a la Argentina.

    Fuente: Reuters y La Nación de Paraguay

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