¿Olvidó su usuario
o contraseña?
Nacionales
@saganews
Institucionales Nacionales Internacionales
     

Nutrición. Que un organismo sea genéticamente modificado no implica que no sea saludable. En los transgénicos se usa ingeniería genética para quitar, agregar o modificar uno o más genes de un organismo.

Por Dra. Mónica Katz

Estamos aturdidos de tanto mensaje, libro, artículo sobre alimentos “Frankenstein”. Que producen cáncer, que causan alergias, que son tóxicos. Desde que salieron al mercado los transgénicos, hace poco más de 20 años, siempre estuvieron envueltos en sospechas y controversias. Paradójicamente se podría decir que son los cultivos más estudiados en toda la historia de la agricultura moderna. Sin embargo, poca gente sabe de qué habla cuando habla de transgénicos.

Que un cultivo sea transgénico significa que se ha utilizado ingeniería genética para quitar, agregar o modificar en el laboratorio uno o más genes de un organismo, ya sea animal o vegetal. El objetivo es obtener una característica o “mejora” determinada. Puede tratarse de que una planta sea resistente a una plaga, a las heladas o que posea ciertas cualidades nutricionales o que sea una especie resistente a pesticidas.

Representa un beneficio si se desarrollan plantas transgénicas resistentes a plagas específicas. Por ejemplo, en Hawai se han desarrollado papayas resistentes a la mancha anular viral, una enfermedad que se presenta en el cultivo de esta fruta.

Por otra parte, un beneficio adicional es la disminución del uso de plaguicidas. Por ejemplo, los cultivos transgénicos que contienen genes de resistencia a los insectos han hecho posible reducir considerablemente la cantidad de insecticida que se le aplica al algodón en Estados Unidos.

Una de las principales tecnologías que generaron la llamada "Revolución verde" fue la creación de variedades de trigo semi-enanas de alto rendimiento. Los genes responsables de esa reducción de altura fueron introducidos en los trigos occidentales durante la década del 50. Estos genes tenían ventajas: producían una planta más corta, más fuerte y con mayor rendimiento por hectárea sembrada.

Otro ejemplo interesante es el arroz transgénico que exhibe mayor producción de beta-caroteno, el precursor de la vitamina A. Este arroz dorado puede ayudar a resolver el problema de la deficiencia de vitamina A entre los niños de las regiones tropicales. También existe un arroz transgénico con altas concentraciones de hierro que permitiría resolver una de las carencias mundiales más preocupantes: la anemia. Estas plantas contienen de dos a cuatro veces más hierro que el arroz no transgénico, pero queda pendiente investigar su asimilación al organismo.

Seguridad sobre la seguridad

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “No se han observado efectos en la salud humana como resultado del consumo de dichos alimentos (los genéticamente modificados) por la población general en los países donde estos han sido aprobados”. Sin embargo, todavía muchos lo siguen dudando. La inocuidad o la falta de ella no tiene que ver con la modificación de su ADN. Los organismos genéticamente modificados autorizados para su uso y comercialización se han estudiado cuidadosamente y cumplen con las normas de seguridad ambiental y alimentaria establecidas por las autoridades correspondientes en los países donde están aprobados.

En la Argentina, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación es el encargado de analizar la toxicidad, alergenicidad y aptitud nutricional de un nuevo alimento en comparación con el producto convencional para determinar si existen diferencias. Además, estos productos son evaluados siguiendo los lineamientos del Codex Alimentarius.

Quizás los políticos deberán colaborar para que los conocimientos y las nuevas tecnologías que surjan constituyan un factor de progreso para la Humanidad. Mientras tanto podríamos comenzar a comer sin demonizar. El futuro será de quienes sean capaces de asimilar responsablemente las nuevas tecnologías y simultáneamente desarrollar la conciencia social sin dejar de ser consumidores críticos.

Fuente: clarin.com/buena-vida, 23/02/16

Otras Noticias

  • Semillas: EE.UU. pide mejoras para la propiedad intelectual

    Un documento de la Oficina del Representante de Comercio de ese país critica una norma de 2015 y proyectos de ley que están en el Congreso para ser tratados

    El gobierno de Donald Trump continúa atento a la situación de la propiedad intelectual en semillas en la Argentina, entre otros temas de derechos, y, de hecho, identificó esta problemática en un reciente informe oficial.

    En un escrito de 74 páginas, llamado "Special 301 Report" (Informe 301), del 1° de junio pasado, la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), que interviene en el ámbito del comercio recomendando políticas para el presidente, brinda un panorama sobre diversos problemas de acceso de los Estados Unidos en distintos mercados y, entre otros países, en sus páginas 51 y 52 se detiene sobre la Argentina.

    Allí sostiene que "la Argentina continúa presentando desde hace mucho tiempo deficiencias" en la protección y aplicación de la propiedad intelectual. Menciona que la feria La Salada ofrece a la venta mercaderías "falsificadas".

    Luego señala que la innovación en industrias, como la química, farmacéutica y de biotecnología, como la que se utiliza aplicada para el agro "enfrenta desafíos". En este punto, en referencia a la biotecnología agrícola avanza en un cuestionamiento a la resolución 283/2015 del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que introdujo modificaciones en las directrices de patentamiento.

    En opinión del sector industrial, esos cambios durante el gobierno anterior pusieron condiciones más restrictivas en la forma en la cual se reconocen las distintas construcciones genéticas en la biotecnología vegetal. Sobre esto, el informe del USTR señala que "limita también la capacidad de patentar innovaciones biotecnológicas basadas en la materia viva y las sustancias naturales".

     

    "Estas medidas han interferido con la capacidad de las empresas que invierten en la Argentina para proteger su IP (propiedad intelectual) y pueden ser incompatibles con las normas internacionales", agrega el reporte oficial.

    Una fuente vinculada con la industria semillera coincidió y agregó: "Claramente, este gobierno debería eliminarla si quiere promover inversiones". Hay expectativa por la visita al país, sin fecha por el momento, del secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, ya que trascendió que estos temas vinculados con el agro estarán en su agenda.

    El informe también critica proyectos para modificar la actual ley de semillas. La ley vigente, 20.247, fue sancionada en 1973, cuando la soja apenas existía (376.600 hectáreas, contra las casi 20 millones de hectáreas de hoy) y no había desarrollos de eventos transgénicos en agricultura. Esa norma contempla que el productor pueda hacer sin limitaciones el uso propio, la figura que le permite guardarse como semilla parte de la cosecha para volver a sembrar.

    Las empresas insisten que debe limitarse ese uso propio y que se pague. El Gobierno presentó en el Congreso un proyecto que dice que el productor pagará por la tecnología incorporada en la semilla que se reserve para uso propio durante los tres años siguientes a la compra. A partir del cuarto año deja de pagar, si es que mantiene constante la cantidad de hectáreas sembradas. Deja exentos del pago, entre otros, a los agricultores anotados en el Registro Nacional de Agricultura Familiar (Renaf). El sector industrial exige que los pagos deben ser por un plazo mayor.

    En tanto, entre otras propuestas, una iniciativa del presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados, Gilberto Alegre, propone que una sociedad de gestión colectiva público-privada cobre por las regalías y reparta lo recaudado entre las empresas. Vale recordar que en el Congreso hay nueve proyectos por semillas.

    Según el USTR, si bien pueden ser "bien intencionados" los proyectos, pueden "afectar negativamente" para que se reconozcan los derechos de propiedad intelectual. El informe concluye que los Estados Unidos esperan "resultados tangibles, creando así un ambiente más atractivo para la inversión y la innovación". Desde principios de año, entidades del agro y de la industria vienen trabajando en la búsqueda de consensos, entre otros temas, para limitar el uso propio y que se pague.

    La pelea por las semillas

    21,7 por ciento de los productores declaró haber comprado semilla fiscalizada de soja en la campaña 2015/2016, según el Inase 78,3 por ciento de los agricultores sembró en esa campaña semilla de uso propio

     

    Fuente: La Nación

  • Paraguay: impulsan un 15% de retenciones para la exportación de granos

    El próximo jueves se debatirá un proyecto acordado entre el gobierno y la oposición; los productores harán un tractorazo

    ASUNCIÓN.- Cámaras empresarias de Paraguay rechazaron un proyecto para gravar la exportación de granos, que podría ser tratado esta semana en el Senado y despertó temores sobre otras reformas económicas en un año electoral, consignó Reuters.

    El tratamiento de la iniciativa, que fija un impuesto de 15% a los granos, forma parte de un pacto entre el oficialismo y un sector de la oposición que le permitió al presidente Horacio Cartes recuperar el control del Congreso

    Los empresarios expresaron preocupación por la "inestabilidad política" que afecta la "previsibilidad necesaria para las inversiones y el clima de negocios", según un comunicado firmado por asociaciones de industriales, ganaderos y productores agrícolas y divulgado en una rueda de prensa.

    "Digamos a este Gobierno que se está equivocando y nos está usando como moneda de cambio para tener mayoría en un poder del Estado", dijo Rubén Morínigo, representante de la Coordinadora Agrícola del departamento Itapúa, principal zona productiva del país.

    El acuerdo político acercó al movimiento de Cartes con la coalición izquierdista Frente Guasu, que busca desde hace años impulsar el proyecto. El líder de la agrupación, el ex presidente Fernando Lugo, fue elegido la semana pasada titular del Senado y del Congreso.

    Los defensores del proyecto sostienen que el sector agrícola, y especialmente el de soja, tributa muy poco en relación a sus ingresos, que superaron los 3000 millones de dólares en exportaciones el año pasado, según datos oficiales.

    Sus detractores aseguran que el gravamen destruirá una de las actividades más dinámicas de la economía porque reducirá casi a la mitad el volumen de producción de granos, cuyo cultivo dejará de ser rentable. Los cámaras empresarias anunciaron una movilización con tractores pasado mañana.

    Los productores del cuarto exportador mundial de soja, que recogerán unas 10 millones de toneladas en esta campaña, tributan IVA y un Impuesto a la Renta Agropecuaria (Iragro) pero no pagan un impuesto a la exportación. El proyecto podría ser estudiado el jueves.

    En tanto, según consignó el diario La Nación de Paraguay, el ex ministro de Hacienda Manuel Ferreira indicó que la ley afectará a toda la economía. En un estudio que realizó dijo que el sector agrícola inyecta US$ 5000 millones a la economía y con estas nuevas medidas se podría dar una reducción de US$ 2000 millones cada año.

    De acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en el último ciclo agrícola, 2016/2017, Paraguay produjo 10,3 millones de toneladas de soja, contra 9,2 millones de toneladas de la campaña 2015/2016. Sus exportaciones de la campaña 2016/2017 fueron de 6,3 millones de toneladas. De este volumen vendido al exterior, cerca de un millón fue a la Argentina.

    Fuente: Reuters y La Nación de Paraguay

    Documento sin título
     
    Capacitación ASAGA
    Próximos eventos

    inocuidad alimentaria

    Publicaciones