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Tras un 2015 complicado para los combustibles con corte renovable, este año, los indica­dores reflejan una performance renovada para sus productores. La foto del momento y la composición de un mercado que promete crecimiento.

Luego de un período de retracción, y un 2015 particularmente duro, el 2016 se inició con augurios positivos para los biocombustibles. Sumado al fallo favorable que obtuvo de la OMC, el primer trimestre cerró con algunas cifras interesantes para el sector.

Datos del Indec muestran que la producción de bioetanol se incrementó 15,7% frente al mismo período del año anterior, totalizando 196.720 m3, de los cuales 64.864 provinieron de la caña de azúcar y 131.856 del maíz. Por otra parte, sus ventas al mercado interno, de enero a marzo, alcanzaron los 209.665 m3, un 6% más que en 2015.

Las cifras del biodiesel son igualmente promisorias: en los primeros tres meses, la producción creció 21,1% respecto al mismo periodo de 2015 (sumando 399.833 toneladas frente a las 330.173 de 2015) y sus exportaciones se dispararon en 93,6% (totalizando, a marzo, 185.480 toneladas cuando 95.805 habían sido 12 meses antes).

Parte de estos resultados se explican por la apertura del mercado estadounidense -principal destino de las exportaciones de biodiesel nacional, secundado por Perú- y otra parte por un 2015 signado por el peor nivel de exportaciones en siete años, una situación a la que se arribó no solo por el conflicto con la UE, sino también por la caída del precio internacional del petróleo y la menor industrialización del aceite de soja, que provocó una sobreoferta de este producto.

En el plano interno, explica el director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno (AABH), Claudio Molina, el último semestre del año pasado, “se produjo una importante suba de las materias primas e insumos, que no fue compensada por el aumento de precios del bioetanol y el biodiesel, dejando la economía de ambas industrias en una situación complicada, por una significativa pérdida de rentabilidad, que generó una restricción en la oferta, mientras que la demanda estaba muy afectada y, por lo tanto, se redujo el contenido de biocombustibles en los combusti­bles minerales”.

Quiénes marcan la cancha

Ahora bien, ¿cuáles son los players que integran estas industrias? De acuerdo a datos del Ministerio de Energía y Minería, son 50 las empresas que elaboran biocombustibles y sus mezclas con gasoil o naftas en el país; en tanto que son seis las comercializadoras de biodiesel y/o bioetanol; y 27 las compañías mezcladoras. Molina aporta datos más específicos. “Hay 35 plantas habilitadas por el Ministerio de Energía para producir biodiesel, con una capacidad de producción anual total aproximada de 4,5 millones de toneladas. Hay varias plantas que, en algún momento, fueron habilitadas, pero hoy están inactivas y tampoco fueron computadas en esa capacidad”, señala.

De esas 35 plantas, detalla, cinco poseen un perfil netamente exportador, con una capacidad instalada de 2.115.000 toneladas anuales. Hay seis medianas grandes, no integradas a una fábrica de aceite, que cuentan con una capacidad instalada de 1.226.000 toneladas anuales, y otra grande, esta sí integrada a una fábrica de aceite, con una capacidad de 200.000 toneladas anuales. El resto del mercado lo componen 23 plantas pequeñas y medianas, cuya capacidad anual es de 959.000 toneladas.

La oferta interna de bioetanol, cuenta el especialista, está integrada por cinco destilerías que procesan cereales (fundamentalmente, maíz), con 500.000 m3 anuales de capacidad de producción instalada, y nueve ingenios “que tendrán una capacidad estimada en 740.000 m3 anuales”. El total, así, es de 1,29 millón de m3 anuales en 330 días de producción.

El uso de capacidad instalada, completa, es del orden del 90% en la industria de bioetanol y ronda el 50% en la del biodiesel. M.P.A./Cronista.

Fuente: biodiesel.com.ar, 22/07/16

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    Mediante la Resolución 30/2018, la secretaría de Alimentos y Bebidas del Ministerio de Agroindustria de la Nación autorizó la comercialización del granos de soja, productos y subproductos derivados de éste que contengan los eventos MON-877Ø8-9 x MON-89788-1.

     

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    Previa a la aprobación de los nuevos materiales, se habrían realizado los estudios pertinentes en los cuales la CONABIA y el SENASA habrían dado su visto bueno diciendo que: “los riesgos derivados de la liberación de este organismo vegetal genéticamente modificados (OVGM) en el agroecosistema, en cultivo a gran escala, no son significativamente diferentes de los inherentes al cultivo de soja no GM” y que  “no se encontraron objeciones científicas para su aprobación desde el punto de vista de la aptitud alimentaria humana y animal”,  respectivamente.

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