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Se exportaron el año pasado harinas proteicas por 27,2 millones de toneladas; aceites, por 6,4 millones de toneladas; y granos oleaginosos, por 11,9 millones de toneladas.

El complejo oleaginoso argentino exportó en 2015 tantas kilocalorías como para alimentar a 212,3 millones de personas en el mundo durante un año, luego de satisfacer la demanda interna, concluyó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA).

Sólo la exportación de harinas y granos oleaginosos, y aceites -productos que conforman e identifican al complejo sojero- alcanzó para abastecer al equivalente de toda la población del quinto país más poblado del mundo, Brasil (206 millones de habitantes), casi toda África del Norte (223,8 millones), casi la mitad de la Unión Europea (509,4 millones) o de Medio Oriente (423,3 millones) o la tercera parte de América latina (623,3 millones).

Según organismos como la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura) y la OMS (Organización Mundial de la Salud), ambas de las Naciones Unidas, el consumo promedio per cápita anual asciende a 848 mil kilocalorías.

El complejo oleaginoso argentino exportó el año pasado harinas proteicas por 27,2 millones de toneladas; aceites, por 6,4 millones de toneladas; y granos oleaginosos, por 11,9 millones de toneladas.

El Complejo Oleaginoso Argentino

Considerado por el INDEC como el sector exportador más relevante del país, el complejo oleaginoso aportó el año pasado el 32,4 % (U$S 18,4 mil millones) del total vendido al exterior, dentro del cual el complejo sojero representó el 31,3%.

El complejo oleaginoso comprende las exportaciones y pellets de soja (54,5% de este conjunto), poroto de soja (24 %) y aceite de soja (21,5 %). Los principales destinos de las exportaciones de harina y pellets de soja fueron la Unión Europea, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la Unión del Magreb Árabe y Egipto, entre otros; del poroto de soja, China; y del aceite de soja, India.

Con la contribución y el trabajo de este segmento productivo, conformado por cadenas de valor integrales (productores, acopiadores, corredores, proveedores, procesadores y exportadores), la Argentina es líder mundial en exportaciones de aceite de soja (47 % del mercado global en 2016), harinas proteicas de soja (50,5 %) y aceite de maní (34 %); es el segundo exportador mundial de  sorgo (14%); es el tercero de grano de soja (7,8 % del total), de maíz (17%), harina de maní (15%) y harina de girasol (8 %); es el cuarto exportador mundial de aceite de girasol (4,8 %); es el quinto exportador mundial de cebada (7%) y el séptimo de trigo (1%), según estadísticas internacionales de junio pasado.

El complejo oleaginoso argentino, en el que se procesa el grano de soja para extraer el aceite y la harina proteica, constituye la mayor y más eficiente concentración industrial (“clúster”) del mundo, con 62 millones de toneladas de molienda anual producidas por 55 plantas industriales de las que el 77% está situada en la zona del Gran Rosario, en la Provincia de Santa Fe.

Las plantas se localizan en un corredor sobre el río Paraná, rodeadas, en un radio de 400 kilómetros, por la denominada "zona núcleo", donde se cosecha la mayor parte de la producción de soja del país. En esa área geográfica funcionan 20 plantas industriales, muchas de ellas con una elevadísima capacidad de procesamiento diaria y con puertos privados propios.

El sector ha realizado inversiones directas por U$S 2,7 mil millones entre 1995-2015 y tiene algunas de las plantas con mayor capacidad individual de molienda del mundo. La producción agroindustrial oleaginosa argentina llega a más de 100 destinos.

Productos exportados

La harina de soja, principal producto de exportación de la agroindustria y el país, es resultante de un sofisticado proceso industrial para la extracción de aceite del grano y puede presentar la forma de harina fina o gruesa, o agrumada en terrones pequeños o grandes. El rendimiento se ubica alrededor del 75 % del grano.

El mercado mundial de exportación de harinas proteicas ascendió en 2015 a 89,5 millones de toneladas, la de aceite de soja fue de 12,3 millones de toneladas y la del grano de soja, 132 millones de toneladas.

Fuente: infocampo.com.ar, 13/07/16

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  • Bolivia apuesta fuerte al bioetanol para mejorar la calidad de sus combustibles

    Bolivia está a puertas de iniciar la producción masiva de bioetanol para sustituir la importación de aditivos para gasolina y diésel, utilizados para mejorar el rendimiento de ambos combustibles, luego de realizarse pruebas que han sido calificadas como "óptimas".

    El proyecto está en gran medida relacionado con el ingenio azucarero de Guabirá, de administración privada, situado en la ciudad de Montero colindante con Santa Cruz, la urbe más grande y poblada de Bolivia, y al que podrían sumarse otras plantas del país.

    En declaraciones a los medios durante una visita organizada por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), el presidente del directorio del ingenio azucarero Guabirá, Mariano Aguilera, destacó que con la producción del combustible "no vamos a importar" otros aditivos para combustibles.

    Aguilera resaltó el resultado "óptimo" que han dado los primeros 10.000 litros de bioetanol fabricados en el ingenio de Guabirá, que se entregaron a la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

    Esta cantidad de combustible se puso a prueba en vehículos de distinta data que recorrieron regiones tropicales y de altitud con buenos resultados, mencionó Aguilera. "En este momento tenemos cinco millones (de litros) para entregar a YPFB", recalcó el empresario. 

    Aguilera señaló que han hecho "grandes inversiones" y que únicamente se aguarda una ley nacional que regule las características de la producción y venta del bioetanol.

    En mayo de este año el Gobierno boliviano y los productores de caña de Santa Cruz acordaron trabajar en la producción de este combustible que implica, entre otras cosas, la extensión del los cultivos de caña.

    Se espera que, para este fin, en los próximos años se inviertan alrededor de 1.500 millones de dólares y que el área de plantación del principal insumo del bioetanol pase de las 151.000 a las 330.000 hectáreas, de acuerdo a estimaciones del IBCE.

    Aguilera citó que Guabirá tiene "en este momento" una capacidad de destilación de 600.000 litros diarios que, pretende se incremente a 1 millón. Al mismo tiempo se pondrá en funcionamiento una planta deshidratadora de alcohol, "la más grande del país", capaz de tratar un millón de litros por día, señaló.

    Aguilera detalló que el proceso de extensión de cultivos de caña de azúcar ya ha comenzado durante esta gestión y que han llegado a las 9.000 hectáreas, que han supuesto una inversión de 9 millones de dólares. "Guabirá tiene planificado invertir más de 40 millones de dólares en dos años", subrayó Aguilera.

    El bioetanol o alcohol anhidro se caracteriza por estar libre de agua mediante un proceso de deshidratación que tiene el objetivo de conseguir un ciento por ciento de consistencia, explicó Samuel Oporto, un ingeniero industrial que trabaja en el ingenio Guabirá.

    Habitualmente se somete a este proceso el alcohol que se extrae de la caña de azúcar o del sorgo, del que se obtiene el alcohol anhidro útil para posteriormente incorporarlo a la gasolina y subir su octanaje.

    Aguilera aseguró que la expansión que este proyecto puede tener "es muy grande" y citó los casos de los países vecinos de Bolivia que han decidido producir el combustible y que en ninguno de ellos se ha retirado de esta producción. "El (país) que ha entrado a la era de los biocombustibles no se ha salido, todos están fomentando", recalcó.

    El empresario añadió que con este proyecto "ganamos todos", en referencia a los trabajadores, empresarios, Gobierno y consumidores. Al respecto, consideró que el bioetanol es un combustible amigable con el medio ambiente, renovable y que además permitirá el ahorro de divisas, hasta ahora destinadas a la importación de aditivos de gasolina.

    Fuente: Clarin

  • Prohibieron el glifosato en Brasil y comenzó una batalla legal

    El ministro de Agricultura, Blairo Maggi, anunció que el gobierno recurrirá la decisión para intentar revertirla antes de la próxima cosecha. "Suspender el registro de ese producto sería un retroceso ambiental gigantesco", afirmó.

    La decisión llega en momentos en que el gigante agroquímico Monsanto, adquirido recientemente por la alemana Bayer, enfrenta su primer juicio en Estados Unidos por el presunto vínculo entre el cáncer y sus productos a base de glifosato.
     
    El ministro de Agricultura, Blairo Maggi, quien también es el principal productor de soja del mundo, anunció que el gobierno recurrirá la decisión para intentar revertirla antes de la próxima cosecha.

    "Todo el sistema de siembra directa está basado en el glifosato" y suspender el registro de ese producto "sería un retroceso ambiental gigantesco", afirmó Maggi en declaraciones al diario Valor.

    El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo bajo distintas marcas.

    "Como todos los productos herbicidas, el glifosato es revisado rutinariamente por las autoridades reguladoras para garantizar que pueda ser utilizado de forma segura", afirmó en un comunicado enviado a la AFP la asesoría de Monsanto, una de las principales empresas que produce y comercializa productos a base de glifosato en Brasil.

    Para Monsanto, no existe ningún vínculo entre el glifosato y el cáncer, por lo que no hay motivo alguno para advertir sobre el peligro de utilizar esta sustancia.

    Bayer atribuyó por su lado la orden judicial a una voluntad de "acelerar la actualización (...) de las evaluaciones sanitarias" por parte de Anvisa. "Partimos del principio de que el gobierno brasileño tomará todas las medidas necesarias para anular esa decisión", dijo el grupo alemán a la AFP.

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