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Los alimentos funcionales son aquellos que tienen el plus en origen (diferenciación en la alimentación de los rumiantes) y aportan beneficios significativos en la salud del consumidor, como puede ser la prevención del Alzehimer.

Gerardo Gagliostro, perteneciente al INTA disertó en la 1ra Jornada Nacional de Aceites y Grasas Argentinas, y explicó la composición y relevancia en salud de las grasas lácteas, y cómo mediante sencillos procesos de alimentación se pueden prevenir enfermedades en los seres humanos.

“La leche ha sido considerada como un alimento saludable imagen que resulta actualmente desafiada en función al exceso que la misma presenta en ácidos grasos saturados (AGS), pero es un elemento muy importantes en la nutrición humana”, explicó el especialista.

Según Gagliostro, “muchos lácteos gozan de mala prensa y se asocian a sinónimos de obesidad y dolencias cardiovasculares, sin embargo, en Francia un 16% de la energía consumida diariamente esta bajo el concepto de la grasa láctea. Entonces, cómo se explica esto”.

“Las grasas lácteas han sido castigadas por falsas demostraciones científicas que carecen de fundamentos. Es más, cuando reemplazamos carbohidratos por ácidos grasos, la relación del colesterol total baja”, agregó el integrante del INTA.

Para refutar esas “falsas investigaciones científicas”, Gagliostro detalló que “la leche es el principal alimento natural conteniendo a los ácidos linoleicos conjugados (CLA) cuyo isómero 9c, 11t 18:2 llamado también ácido ruménico, presenta efectos benéficos sobre la composición de los lípidos plasmáticos, la función cardiovascular y la reducción de incidencia de cáncer y diabetes”.

Bajando un poco a tierra estos términos, la presencia del CLA en la leche entera, o en los subproductos lácteos genera que el alimento sea funcional a la salud humana, ya no solo nutriendo al organismo, sino además, previniendo enfermedades.

El mercado de los lácteos funcionales

Gagliostro demostró en el auditorio de la Jornada de Aceites y Grasas, como los países desarrollados del mundo ya comenzaron a producir alimentos ricos en CLA, y poco a poco, como el mercado doméstico va exigiendo cada vez más que los alimentos tengan estas propiedades benéficas.

“Hay innumerables productos funcionales en el mercado que tienen CLA y sirven para prevenir enfermedades en el mediano y largo plazo, y el costo general de esos productos es menor al beneficio que aporta”, subrayó.

Y agregó: “En una encuesta que se realizó en Estados Unidos casi el 87% opinó que está bien consumir alimentos funcionales. El tema acá es cómo comunicar todos los beneficios que tiene y a qué precio de vendan en góndola”.

Ingesta en el rumen

“El Proyecto afecta a toda la cadena productiva pero involucra principalmente al sector primario, ya que la mejora en la calidad de la leche se obtiene en el mismo tambo y de forma absolutamente natural a través de la alimentación de los animales, y no por la vía de la incorporación de componentes exógenos a lo largo del procesamiento industrial de la leche”, informó.

Y finalizó: “Mediante la alimentación de vacas, cabras, ovejas y búfalas se reduce hasta en un 40% la presencia de grasa saturada en la leche que resulta potencialmente aterogénica cuando es consumida en exceso, y el costo adicional de alimentación por litro de leche producida es muy bajo”.

Para obtener una leche con mayor composición de CLA, se debe suministrar al rumen granos de soja o girasol, o bien productos que contengan aceite de pescado.

Por Facundo Mesquida / @JFMesquida

Fuente: infocampo.com.ar, 6/07/16

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    Fuente: Clarín

  • La revolución electrónica de la maquinaria agrícola

    Se recogerán datos en tiempo real, la máquina tendrá “bibliotecas” y se ejecutarán decisiones y ajustes en el momento.

    INTA Manfredi

    Especial para Clarín Rural

    La maquinaria agrícola del 2030 es difícil de predecirla. Sin embargo, sí se puede anticipar que la “revolución” estará en la electrónica, software, comunicaciones y conectividad, robotización, innovadores sensores capaces de identificar todo tipo de variables productivas.

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    Como parte de este universo también están los actuadores, otra pieza fundamental de esta matriz tecnológica. Por ejemplo, para tomar una dimensión de lo que se viene, el sensor de Precisión Planting 2018 colocado en la cola pisa el grano de la sembradora, mide la humedad de suelo, materia orgánica y limpieza del surco y ordena al metro siguiente el cambio de densidad de siembra con la precisión uno o dos metros cuadrados de nivel de definición, lo que revoluciona el manejo de la microvariabilidad.

    Por su parte, las máquinas autopropulsadas tendrán una fuente de energía provista de un motor a combustión interna alimentado por gas-oil, biodiésel, metano o bien híbridos, no, aunque tampoco hay que descartar el uso del hidrógeno como fuente alternativa.

    Estos motores alimentarán un generador eléctrico y una bomba hidráulica. Los movimientos precisos de bajo requerimiento de potencia serán eléctricos. Los motores hidráulicos de alta demanda de potencia, no tendrán engranajes, cadenas, poleas o correas. Sólo mangueras y cables inteligentes.

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    Asimismo, habrá cada día menos máquinas por hectárea y de mayor tamaño y capacidad operativa. La globalización en la producción primaria de biomasa será cada día mayor, los productores arraigados y la ruralidad se desarrollará a partir de sistemas productivos que agreguen valor en origen a esa biomasa obtenida de cada metro cuadrado del campo.

    Producir en origen seguirá un proceso de industrialización continuando con las transformaciones en proteína animal y también la bioenergía en origen y la energía renovable aportarán a los procesos integrales de alimentos de góndola, todo realizado con crecimiento ordenado en parques agroalimentarios siguiendo procesos de buenas prácticas agrícolas, ganaderas y de manufacturas. También aparecen los procesos de biorefinería, energía de diferentes formas de biomasa.

    Este tema de industrializar y transformar la biomasa en origen desconcentrado territorialmente responde a un razonamiento lógico del manejo de los efluentes pecuarios e industriales, que hoy se evalúa y controla como un costo ambiental y económico insostenible.

    La trazabilidad de productos y procesos, con códigos QR y otros métodos serán priorizados, el comprador de un alimento argentino de cualquier parte del mundo sabrá qué y cómo se le dio origen a ese alimento desde la elección genética, el lote y el manejo hasta la góndola, con un seguimiento certificado de proceso que asegure inocuidad y respeto por las normas de mercados exigentes.

    Fuente: Clarín

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