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Se insiste con el régimen cuyo destino final sea el reúso para producir biocombustibles

El diputado provincial socialista Antonio Juan Bonfatti (PS-FPCS), presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe, acompañado de sus pares de bloque: Rubén Darío Galassi (PS-FPCS), Omar Martínez (PS-FPCS) y Oscar Pieroni (PS-FPCS), mediante el Proyecto de Ley (Expediente 31182 CD-FP-PS) de su autoría y suscripto por los nombrados, ingresado el jueves 19 de mayo de 2016 por mesa de movimiento, réplica del Mensaje 4072 presentado el 13 de febrero de 2013 en su carácter de gobernador de la Provincia y que perdiera estado parlamentario por falta de tratamiento en tiempo y forma, insiste con la iniciativa por la cual se establece el Régimen de Control y Gestión Integral de los Aceites Vegetales y Grasas de Frituras Usadas (Aceites Vegetales Usados: “AVUS”), cuyo destino final sea su reuso para la producción de biocombustibles.

Se establece, en cuanto a la tasa de evaluación y fiscalización y los contribuyentes responsables del pago de la tasa prevista, puntualmente, que los contribuyentes: transportistas, almacenadores y operadores de los “AVUS”, abonarán: 1.500 Módulos Tributarios por cada tonelada o fracción de “AVUS” que operen. En el caso de que el sujeto pasivo de la tasa cumpla a su vez la función de transportista y/o almacenador, la tasa a abonar será de 3.000 Módulos Tributarios.

Se estipula que los transportistas, almacenadores y operadores de “AVUS” y los productores de biocombustibles, deberán abonar una tasa de evaluación y fiscalización, cuyo monto fija la Ley Impositiva Anual por la retribución de las tareas de gestión y control integral de los “AVUS”. En relación a la base imponible, los transportistas, almacenadores y operadores pagarán una tasa del 3% por cada tonelada o fracción que transporten, almacenen, operen y/o produzcan. El importe de la misma será el resultado de aplicar este porcentaje sobre el precio de cotización de la tonelada de aceite de girasol a la fecha de pago de la tasa, según cotización del Mercado de Granos de la Bolsa de Comercio de Rosario. En caso de que los sujetos pasivos de la tasa coincidan en una misma persona física o jurídica, la tasa a abonar será del 6%.

Cabe destacar que el Proyecto de Ley (Expediente 31182 CD-FP-PS) del diputado provincial socialista Antonio Juan Bonfatti (PS-FPCS) y otros, que estudian las comisiones internas de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe desde el 19 de mayo de 2016, nuevamente, réplica del Mensaje 4072 del 13 de febrero de 2013, con media sanción del Senado y pérdida de estado parlamentario en la Cámara de Diputados durante la anterior gestión, consta de 39 artículos cuidadosamente elaborados y dos anexos mediante los cuales se establece el Régimen de Control y Gestión Integral de los “Aceites Vegetales y Grasas de Frituras Usadas” (Aceites Vegetales Usados) (AVUS), cuyo destino final sea su reúso para la producción de biocombustibles.

Los Aceites Vegetales Usados (AVUS) constituyen residuos con características de nocividad o toxicidad y, por ello, requieren de un control y gestión integral que contemple la regulación de su generación, manipulación, recolección, almacenamiento, transporte, tratamiento y valorización para la producción de biocombustibles y, eventualmente, su disposición final, pues una gestión inadecuada de los mismos impacta negativamente en el ambiente y puede producir daños a la salud de las personas.

La finalidad primaria del régimen que se propone, es la de destinar los AVUS a la producción de biocombustibles en la Provincia de Santa Fe mediante la mezcla de los AVUS tratados con aceites vegetales no utilizados, o bien directamente, producir biocombustibles exclusivamente con AVUS. A su vez, la finalidad secundaria del régimen propuesto es la prevención de la contaminación y la preservación del ambiente y la salud de las personas, particularmente, evitando disponer de los AVUS de una forma no prevista por el proyecto de ley que se propone. La República Argentina, con una capacidad instalada de casi tres millones de toneladas, es el segundo productor de biocombustibles mundial y uno de los principales exportadores.

La mayoría de las aceiteras que alimentan la producción de biocombustibles se localizan en la Provincia de Santa Fe y es por ello que la producción de aceites se encuentra fuertemente concentrada en nuestra provincia. Según información de la Cámara Aceitera de la República Argentina y la Asociación Argentina de Grasas y Aceites, el consumo total de aceites vegetales en la provincia rondaría los 55 millones de litros de aceites, equivalente a 50.000 toneladas aproximadamente, y un 30% del total consumido, es decir 15.000 toneladas, se comercializa a industrias, grandes restaurantes y cadenas de comidas rápidas, establecimientos en los que resultaría muy sencillo recuperar los aceites vegetales usados.

Sin embargo, en la Provincia de Santa Fe existe un mercado informal de recolección, transporte, almacenamiento y tratamiento de AVUS con destino final a la producción de biocombustibles, aunque también se desconoce el destino último de los mismos, es decir si realmente se utilizan en la producción de biocombustibles, o si vuelven a reutilizarse como insumo en productos alimenticios reincorporándose al circuito de comercialización de productos para consumo humano. Cabe aclarar que el Código Alimentario Argentino en su artículo 552 bis, considera no aptos a los AVUS para su utilización para el consumo humano bajo determinados parámetros, pues pueden resultar perjudiciales para la salud.

La redacción sugerida establece en primer lugar una serie de disposiciones generales, define a los AVUS y establece el objeto del proyecto y su autoridad de aplicación que podrá formalizar convenios con Municipios y Comunas a fin de implementar en sus respectivas jurisdicciones el control y fiscalización de las disposiciones contenidas en el régimen que se propone, en cuyo caso éstos percibirán hasta el 30% de la Tasa Anual de AVUS. Se incorpora la figura del “Manifiesto”, documento en el cual quedan debidamente documentadas las distintas etapas de la gestión integral de los AVUS hasta llegar a su destino final, su utilización para la producción de biocombustibles.

Se definen a los generadores, transportistas, almacenadores, operadores y productores de biocombustibles alcanzados por el presente y se establecen para los mismos una serie de obligaciones y, con la finalidad de ordenar y sistematizar el proceso de gestión integral de AVUS, se propone la creación de un “Registro” bajo la órbita de la autoridad de aplicación, la Secretaría de Estado de la Energía, donde se inscribirán voluntariamente o de oficio.

Se propone, además, la creación de una “Tasa de Evaluación y Fiscalización” (TEF) de AVUS que deberán abonar los sujetos inscriptos en el Registro, herramienta fiscal que garantiza las prestaciones y funciones de contralor y gestión de los AVUS. Se establecen, de igual modo, las infracciones y sanciones al régimen propuesto, pues conforme el criterio de división de las funciones en el ejercicio del poder estatal, le corresponde al Poder Legislativo legislar sobre las sanciones a aplicar y respecto a las multas, establecer su quantum, criterio que ha sido expresado por la Fiscalía de Estado; fundamentó el diputado provincial socialista Antonio Juan Bonfatti (PS-FPCS), presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe, acompañado de sus pares de bancada: Rubén Darío Galassi (PS-FPCS), Omar Martínez (PS-FPCS) y Oscar Pieroni (PS-FPCS), el Proyecto de Ley (Expediente 31182 CD-FP-PS) de su autoría y suscripto por los nombrados, ingresado el jueves 19 de mayo de 2016 por mesa de movimiento, réplica del Mensaje 4072 del 13 de febrero de 2013 que, con media sanción del Senado, perdiera estado parlamentario durante la anterior gestión, razón por la cual se insiste nuevamente con la iniciativa, no sin antes reiterar que “los Municipios y Comunas podrán percibir hasta el 30% de lo recaudado en concepto de multas generadas en sus respectivas jurisdicciones”.

Fernando Brosutti/El Protagonista

Fuente: biodiesel.com.ar, 30/05/16

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    Esta tendencia ascendente coincide con la de signo contrario de reducción del área sembrada de soja, que disminuiría más de 40% en los próximos 10 años.

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    China tiene hoy 102 ciudades de más de 1 millón de habitantes, y otras 63 urbes con 5 millones de habitantes o más; y este universo urbano aumentaría más de 40% en 2030, ante todo en las provincias del interior, sobre todo las situadas en el centro y el oeste.

    Fuente: Clarín

  • La revolución electrónica de la maquinaria agrícola

    Se recogerán datos en tiempo real, la máquina tendrá “bibliotecas” y se ejecutarán decisiones y ajustes en el momento.

    INTA Manfredi

    Especial para Clarín Rural

    La maquinaria agrícola del 2030 es difícil de predecirla. Sin embargo, sí se puede anticipar que la “revolución” estará en la electrónica, software, comunicaciones y conectividad, robotización, innovadores sensores capaces de identificar todo tipo de variables productivas.

    Los sensores serán la herramienta del futuro por excelencia ya que ayudarán a recoger datos que alimentarán softwares con inteligencia. Estos estarán montados sobre la máquina, o bien operativos sobre una nube web interconectada con la herramienta. La máquina tendrá “bibliotecas” para transformarlos la información agronómica útil y elaborar un diagnóstico que modifica el comportamiento de la maquina en tiempo real. Pero esto no es todo.

    Como parte de este universo también están los actuadores, otra pieza fundamental de esta matriz tecnológica. Por ejemplo, para tomar una dimensión de lo que se viene, el sensor de Precisión Planting 2018 colocado en la cola pisa el grano de la sembradora, mide la humedad de suelo, materia orgánica y limpieza del surco y ordena al metro siguiente el cambio de densidad de siembra con la precisión uno o dos metros cuadrados de nivel de definición, lo que revoluciona el manejo de la microvariabilidad.

    Por su parte, las máquinas autopropulsadas tendrán una fuente de energía provista de un motor a combustión interna alimentado por gas-oil, biodiésel, metano o bien híbridos, no, aunque tampoco hay que descartar el uso del hidrógeno como fuente alternativa.

    Estos motores alimentarán un generador eléctrico y una bomba hidráulica. Los movimientos precisos de bajo requerimiento de potencia serán eléctricos. Los motores hidráulicos de alta demanda de potencia, no tendrán engranajes, cadenas, poleas o correas. Sólo mangueras y cables inteligentes.

    La conectividad será normalizada electrónicamente por ISO BUS, o sea ajuste del lenguaje de conectividad máquina de diferentes marcas de tractores. También en el 2018/19 serán cada día más normales los equipos con ISO BUS 3 donde los sensores de la máquina traccionada gobiernan al tractor, ordenan avanzar, parar, accionar hidráulicos, funcionar a más o menos velocidad de acuerdo a la variabilidad del lote.

    Asimismo, habrá cada día menos máquinas por hectárea y de mayor tamaño y capacidad operativa. La globalización en la producción primaria de biomasa será cada día mayor, los productores arraigados y la ruralidad se desarrollará a partir de sistemas productivos que agreguen valor en origen a esa biomasa obtenida de cada metro cuadrado del campo.

    Producir en origen seguirá un proceso de industrialización continuando con las transformaciones en proteína animal y también la bioenergía en origen y la energía renovable aportarán a los procesos integrales de alimentos de góndola, todo realizado con crecimiento ordenado en parques agroalimentarios siguiendo procesos de buenas prácticas agrícolas, ganaderas y de manufacturas. También aparecen los procesos de biorefinería, energía de diferentes formas de biomasa.

    Este tema de industrializar y transformar la biomasa en origen desconcentrado territorialmente responde a un razonamiento lógico del manejo de los efluentes pecuarios e industriales, que hoy se evalúa y controla como un costo ambiental y económico insostenible.

    La trazabilidad de productos y procesos, con códigos QR y otros métodos serán priorizados, el comprador de un alimento argentino de cualquier parte del mundo sabrá qué y cómo se le dio origen a ese alimento desde la elección genética, el lote y el manejo hasta la góndola, con un seguimiento certificado de proceso que asegure inocuidad y respeto por las normas de mercados exigentes.

    Fuente: Clarín

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