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Muchas bodegas lanzaron su marca premium, que también venden en vinotecas Carlos Manzoni.

Terroir, varietales, blends, cata, terminación en boca, equilibrio, complejidad y vinotecas. Todos estos términos usados generalmente para hablar de vino también pueden utilizarse, y se lo hace cada vez más, para referirse al aceite de oliva, un producto que sigue los pasos de la industria vitivinícola y marcha hacia la premiurización, con distintos sabores y propuestas.

Es algo bien local. No hay antecedentes en los países productores del Mediterráneo (Italia, Portugal, España y Grecia), de bodegas que tengan también aceite de oliva. Allí no se habla de un varietal ni de un terroir como sí ocurre aquí. Esto tiene que ver con quienes han iniciado este proceso y lo han divulgado, según Sergio Stalman, vicepresidente de Miditerra.

Claro que no cualquier aceite puede ser calificada como premium, por más que muchos pongan esa palabra en su etiqueta. "Al igual que en el vino, la alta gama viene dada no sólo por el precio, sino que tiene que ser un aspiracional y un producto de demanda y no de oferta. Hay que querer probarlo, porque tiene ciertas características que lo hacen distinto", comenta Stalman.

En la Argentina el selecto grupo de productores de aceite premium está compuesto por once jugadores: Miditerra, Las Perdices (Cortijo El Olivar), Luigi Bosca (Essencia), Catena Zapata, y Zuccardi (Bravo), Achával Ferrer (Olio), Pulenta (Corte V), López, Carinae, Trapiche (Trapiche Finca 1883 Farga-Arauco), La Acequia y Oliva Ilustre. Sus precios van desde 80 hasta 300 pesos el medio litro (las comunes, en tanto, van desde 30 a 60 pesos el medio litro).

Hay tantas variedades de olivas como de uvas, pero en la Argentina las que mejor se adaptaron, a la hora de hacer aceite de alta calidad, fueron Arbequina, Arauco y Frantoio.

Gustavo Arizu, Olive Maker de Luigi Bosca, dice que, afortunadamente, el terruño de Maipú no solo les otorgó las mejores uvas para vino, sino que hoy, gracias a 54 hectáreas de olivares de más de 50 años de edad, escriben un nuevo capítulo en la vida de la bodega, con su línea de aceites de oliva extra virgen, bautizada Essencia.

Miguel Zuccardi, líder del área de producción de aceites de oliva de Familia Zuccardi, dice que el desafío con este producto es que el consumidor valore la alta calidad y entienda que se obtiene mediante un proceso más costoso y que por eso tiene un precio más alto. "Se ha dado una premiurización del aceite de oliva, pero aún queda un terreno largo por recorrer", afirma.

Zuccardi, que con su marca Bravo quiere llevar a su máxima expresión la variedad Arauco, dice que el maridaje con el vino está dado desde las zonas de origen, ya que donde hay plantados viñedos hay olivos. "En muchos casos, las bodegas lo tienen como una forma de creación de marca y unas pocas como un negocio independiente. Son dos productos similares que llegan a un consumidor que los aprecia", explica Zuccardi.

También en su etapa final, el aceite de oliva premium se une con el vino, puesto que es vendido preferentemente en vinotecas. Algunas innovaciones, como la del envase bag in box también las han "importado" del mundo vitivinícola. Una vez en la mesa, también está asociada a un momento de placer.

Si bien la mayoría del aceite premium producido en el país es para consumo interno, hay un gran mercado en el exterior, puesto que se ha incrementado su consumo en países fuera del Mediterráneo.

Aníbal Marín, gerente comercial de Viña Las Perdices, destaca que, en cuanto a los mercados, hay una cultura nueva y un despertar como el que tuvo el vino hace 15 años. "La gente quiere entender más y conocer más sobre el tema. Como consecuencia de esto, cada vez hay más bodegas que ven como una buena compañía para el vino al aceite y, como se trata de firmas de alta calidad, no se pueden dar el lujo de hacer un aceite mediocre", comenta.

Sergio Casé, jefe de Enología de Trapiche, cuenta que sus aceites tienen como destino el mercado interno. "Se comercializan exclusivamente en el centro de visitas de Trapiche. Los olivares son propiedad de la bodega y están ubicados en zonas históricas como lo es Cruz de Piedra y Russel, ambos pertenecientes al departamento de Maipú", subraya.

Fuente: lanacion.com.ar, 3/04/16

Otras Noticias

  • Semillas: EE.UU. pide mejoras para la propiedad intelectual

    Un documento de la Oficina del Representante de Comercio de ese país critica una norma de 2015 y proyectos de ley que están en el Congreso para ser tratados

    El gobierno de Donald Trump continúa atento a la situación de la propiedad intelectual en semillas en la Argentina, entre otros temas de derechos, y, de hecho, identificó esta problemática en un reciente informe oficial.

    En un escrito de 74 páginas, llamado "Special 301 Report" (Informe 301), del 1° de junio pasado, la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), que interviene en el ámbito del comercio recomendando políticas para el presidente, brinda un panorama sobre diversos problemas de acceso de los Estados Unidos en distintos mercados y, entre otros países, en sus páginas 51 y 52 se detiene sobre la Argentina.

    Allí sostiene que "la Argentina continúa presentando desde hace mucho tiempo deficiencias" en la protección y aplicación de la propiedad intelectual. Menciona que la feria La Salada ofrece a la venta mercaderías "falsificadas".

    Luego señala que la innovación en industrias, como la química, farmacéutica y de biotecnología, como la que se utiliza aplicada para el agro "enfrenta desafíos". En este punto, en referencia a la biotecnología agrícola avanza en un cuestionamiento a la resolución 283/2015 del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que introdujo modificaciones en las directrices de patentamiento.

    En opinión del sector industrial, esos cambios durante el gobierno anterior pusieron condiciones más restrictivas en la forma en la cual se reconocen las distintas construcciones genéticas en la biotecnología vegetal. Sobre esto, el informe del USTR señala que "limita también la capacidad de patentar innovaciones biotecnológicas basadas en la materia viva y las sustancias naturales".

     

    "Estas medidas han interferido con la capacidad de las empresas que invierten en la Argentina para proteger su IP (propiedad intelectual) y pueden ser incompatibles con las normas internacionales", agrega el reporte oficial.

    Una fuente vinculada con la industria semillera coincidió y agregó: "Claramente, este gobierno debería eliminarla si quiere promover inversiones". Hay expectativa por la visita al país, sin fecha por el momento, del secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, ya que trascendió que estos temas vinculados con el agro estarán en su agenda.

    El informe también critica proyectos para modificar la actual ley de semillas. La ley vigente, 20.247, fue sancionada en 1973, cuando la soja apenas existía (376.600 hectáreas, contra las casi 20 millones de hectáreas de hoy) y no había desarrollos de eventos transgénicos en agricultura. Esa norma contempla que el productor pueda hacer sin limitaciones el uso propio, la figura que le permite guardarse como semilla parte de la cosecha para volver a sembrar.

    Las empresas insisten que debe limitarse ese uso propio y que se pague. El Gobierno presentó en el Congreso un proyecto que dice que el productor pagará por la tecnología incorporada en la semilla que se reserve para uso propio durante los tres años siguientes a la compra. A partir del cuarto año deja de pagar, si es que mantiene constante la cantidad de hectáreas sembradas. Deja exentos del pago, entre otros, a los agricultores anotados en el Registro Nacional de Agricultura Familiar (Renaf). El sector industrial exige que los pagos deben ser por un plazo mayor.

    En tanto, entre otras propuestas, una iniciativa del presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados, Gilberto Alegre, propone que una sociedad de gestión colectiva público-privada cobre por las regalías y reparta lo recaudado entre las empresas. Vale recordar que en el Congreso hay nueve proyectos por semillas.

    Según el USTR, si bien pueden ser "bien intencionados" los proyectos, pueden "afectar negativamente" para que se reconozcan los derechos de propiedad intelectual. El informe concluye que los Estados Unidos esperan "resultados tangibles, creando así un ambiente más atractivo para la inversión y la innovación". Desde principios de año, entidades del agro y de la industria vienen trabajando en la búsqueda de consensos, entre otros temas, para limitar el uso propio y que se pague.

    La pelea por las semillas

    21,7 por ciento de los productores declaró haber comprado semilla fiscalizada de soja en la campaña 2015/2016, según el Inase 78,3 por ciento de los agricultores sembró en esa campaña semilla de uso propio

     

    Fuente: La Nación

  • Paraguay: impulsan un 15% de retenciones para la exportación de granos

    El próximo jueves se debatirá un proyecto acordado entre el gobierno y la oposición; los productores harán un tractorazo

    ASUNCIÓN.- Cámaras empresarias de Paraguay rechazaron un proyecto para gravar la exportación de granos, que podría ser tratado esta semana en el Senado y despertó temores sobre otras reformas económicas en un año electoral, consignó Reuters.

    El tratamiento de la iniciativa, que fija un impuesto de 15% a los granos, forma parte de un pacto entre el oficialismo y un sector de la oposición que le permitió al presidente Horacio Cartes recuperar el control del Congreso

    Los empresarios expresaron preocupación por la "inestabilidad política" que afecta la "previsibilidad necesaria para las inversiones y el clima de negocios", según un comunicado firmado por asociaciones de industriales, ganaderos y productores agrícolas y divulgado en una rueda de prensa.

    "Digamos a este Gobierno que se está equivocando y nos está usando como moneda de cambio para tener mayoría en un poder del Estado", dijo Rubén Morínigo, representante de la Coordinadora Agrícola del departamento Itapúa, principal zona productiva del país.

    El acuerdo político acercó al movimiento de Cartes con la coalición izquierdista Frente Guasu, que busca desde hace años impulsar el proyecto. El líder de la agrupación, el ex presidente Fernando Lugo, fue elegido la semana pasada titular del Senado y del Congreso.

    Los defensores del proyecto sostienen que el sector agrícola, y especialmente el de soja, tributa muy poco en relación a sus ingresos, que superaron los 3000 millones de dólares en exportaciones el año pasado, según datos oficiales.

    Sus detractores aseguran que el gravamen destruirá una de las actividades más dinámicas de la economía porque reducirá casi a la mitad el volumen de producción de granos, cuyo cultivo dejará de ser rentable. Los cámaras empresarias anunciaron una movilización con tractores pasado mañana.

    Los productores del cuarto exportador mundial de soja, que recogerán unas 10 millones de toneladas en esta campaña, tributan IVA y un Impuesto a la Renta Agropecuaria (Iragro) pero no pagan un impuesto a la exportación. El proyecto podría ser estudiado el jueves.

    En tanto, según consignó el diario La Nación de Paraguay, el ex ministro de Hacienda Manuel Ferreira indicó que la ley afectará a toda la economía. En un estudio que realizó dijo que el sector agrícola inyecta US$ 5000 millones a la economía y con estas nuevas medidas se podría dar una reducción de US$ 2000 millones cada año.

    De acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en el último ciclo agrícola, 2016/2017, Paraguay produjo 10,3 millones de toneladas de soja, contra 9,2 millones de toneladas de la campaña 2015/2016. Sus exportaciones de la campaña 2016/2017 fueron de 6,3 millones de toneladas. De este volumen vendido al exterior, cerca de un millón fue a la Argentina.

    Fuente: Reuters y La Nación de Paraguay

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