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Uniendo nuestra voz a la campaña #mitostransgénicos promovida por Biotecnología Sí, desde la Fundación Antama explicamos qué se esconde tras la prohibiciones de los cultivos biotecnológicos en la Unión Europea (UE), prohibiciones que sólo responden a intereses políticos e ideológicos y no a realidades científicas.

La UE nunca se ha mostrado contraria a los cultivos o alimentos modificados genéticamente (GM) pero pese a ello lleva años frenando su progreso sin hacer cumplir la legislación.
La UE acumula retrasos de casi medio siglo en aprobación de transgénicos, variedades que no reciben el visto bueno pese a haber sido certificados como seguras por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y pese a contar con un sistema de autorización muy claro.

En 2014 la UE no aprobó ni una sola variedad MG para importación pese a las numerosas solicitudes pendientes que ya habían recibido el aval científico de la EFSA. Esta situación está haciendo menos competitivo al sector agrario y está poniendo en riesgo la competitividad del sector ganadero. Actualmente la UE permite la importación de 48 variedades transgénicas pero sólo permite el cultivo de dos.

¿Por qué algunos países europeos tienen prohibidos los cultivos biotecnológicos?

La normativa europea sobre OGM mantenida hasta la fecha permite, a través de la cláusula de salvaguarda, establecer moratorias en el cultivo de transgénicos si se encontraran evidencias científicas de que éstos tienen algún riesgo no identificado con anterioridad. Las evidencias son estudiadas por la EFSA. Si se encontraran riesgos el cultivo sería suspendido en la UE, si la información no es científicamente válidas el país tiene que levantar la moratoria.

Todos los países europeos que prohíben hoy el cultivo de transgénicos lo hacen valiéndose de la cláusula de salvaguarda y ninguno de ellos ha conseguido presentar pruebas científicamente válidas. Esto quiere decir que todas las prohibiciones actuales son ilegales. El caso más señalado es el de Francia, cuya moratoria ha sido declarada ilegal por el Tribunal de Justicia Europeo y hasta por el Tribunal de Justicia Francés, sin que el país galo haya cambiado de postura al respecto.

En las próximas semanas se espera que entre en vigor la nueva normativa sobre OGM, un texto creado tras la presión de los lobbies anti-transgénicos que permitirá a los países prohibir los OGM por cualquier motivo no científico. El nuevo texto legalizará así las prohibiciones actuales y dará plena libertad a los países europeos de actuar contra la ciencia, la competitividad del sector y el mercado común. Más información sobre la nueva legislación europea sobre transgénicos.

Si no tienen evidencias científicas, ¿en qué se basan para prohibir los cultivos?

Ningún país europeo ha conseguido demostrar científicamente ningún riesgo que justificara su prohibición. Pese a que periódicamente salen informes como los elaborados por Gilles-Eric Seralini, la validez científica de estos mediáticos informes es nula ya que la metodología condicionada invalida sus resultados. Los motivos que llevan a los países a mantener esta postura suelen ser de índole ideológica o de intereses personales.

El caso más descarado es el de Francia, país líder en la lucha contra los transgénicos en la UE. El ex primer ministro francés, François Fillon, confirmó a los medios que el país galo había pactado con los ecologistas mantener una lucha activa contra los transgénicos a cambio de que los verdes hicieran la vista gorda con las centrales nucleares instaladas en territorio francés.

Otro caso sonado es el de Alemania, que en plena moratoria de cultivos transgénicos permitió la siembra de la patata modificada genéticamente AMFLORA sólo porque había sido desarrollada por una empresa alemana.

¿Por qué la UE importa transgénicos que no permite cultivar?

Pese a que la UE ceda a la presión de los lobbies anti-transgénicos, en materia de importación hasta el momento no ha cedido ya que si cediera no podría garantizar el abastecimiento de materias primas como la soja. A día de hoy, la UE es el mayor importador mundial de productos agrícolas. Una parte importante y creciente de éstos se basa en los cultivos GM. La dependencia de las importaciones es especialmente relevante en el caso de la soja. Aunque los retrasos son menores en importaciones, la UE también acumula un gran número de aprobaciones pendientes de OGM para su entrada en nuestras fronteras.

La producción interna de soja de la UE cubre sólo el 7% de su demanda. La soja es una de las mejores fuentes de proteína y se utiliza sobre todo para alimentación animal, mientras que la lecitina de soja se utiliza en muchos productos alimenticios procesados. Brasil es el primer productor de soja del mundo y el 88,8% del total de la soja sembrada en el país es GM.

¿Están los europeos en contra de la biotecnología agraria y alimentaria?

La realidad demuestra que la mayoría de los europeos no evitan los alimentos transgénicos y que las conclusiones de muchos estudios no son reflejo de los hábitos reales de compra. Muchos informes se basan en preguntas engañosas formuladas buscando una respuesta concreta. Es muy común ver encuestas que piden cuantificar “lo preocupados que están” sobre la biotecnología agraria. Refutados encuestadores de opinión pública no utilizan tales métodos engañosos sino que piden a las personas que manifiesten libremente sus preocupaciones sin sugerírselas.

El Eurobarómetro lo hizo correctamente en 2010 pidiendo a 16.000 europeos lo siguiente: “En tus propias palabras, ¿qué ideas te vienen a la cabeza cuando piensa en problemas o riesgos asociados con los alimentos?” Sólo el 8% de los europeos dijeron de manera espontánea que estaban preocupados por los OGM. Además, el informe refleja que el 77% de los europeos considera que la Unión Europea debería animar a sus agricultores a apostar por la biotecnología agraria.

¿Se garantiza en la UE la libertad de elección del consumidor?

El etiquetado es obligatorio en la UE para todos los alimentos y piensos que contengan o hayan sido obtenidos a partir de plantas MG cuando esto represente más del 0,9% del ingrediente. Esto permite a los consumidores tomar una decisión informada y libre. Los productos derivados de animales alimentados con piensos MG, algo muy común en la UE, no están etiquetados.

El umbral del 0,9% fue determinado por decisión política y no tiene ningún fundamento científico. En los países donde se permite el cultivo de OGM, los agricultores tienen la opción de sembrar cultivos orgánicos, biotecnológicos o convencionales siempre y cuando las medidas de coexistencia se cumplan. Hasta el momento las medidas de coexistencia han sido muy eficaces.

Fuente: Fundación Antama

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