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El director de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), Mario Mondelli, aseguró que el agro uruguayo tiene oportunidades para valorizar aún más sus exportaciones. Cerraría el año creciendo más.

El agro sigue demostrando que es el motor de crecimiento del Uruguay y un genuino multiplicador de cada dólar invertido.

"Uruguay mostró, en un período relativamente corto, la capacidad de transformarse y adaptarse en lo que es la forma de hacer negocios e inclusive las políticas, acompañando los proceso de transformación", reconoció el director de la Oficina de Programación y Política Agropecuria (Opypa), Mario Mondelli. Para el jerarca la capacidad de adaptación del agro uruguayo es una fortaleza que debe explotarse más en el futuro próximo, para valorizar las exportaciones.

La capacidad de adaptación le permitió al agro uruguayo "aprovechar las oportunidades que el contexto amigable de precios y la expansión de la demanda internacional. Eso nos explica que en cualquiera de las cadenas productivas que podemos visualizar, hubo un aumento de producción".

Ese incremento señalado por Mondelli, inclusive en ganadería, que es nuestra identidad nacional, se explica porque Uruguay es un país ganadero agrícola, donde la ganadería ocupa el 65% o 70% del territorio. "En ganadería se realizaron transformaciones importantes a nivel regional, con mejoras de productividad, con una reducción de área y en tierras de menor calidad", remarcó el jerarca.

El profesional recordó que también "hubo cambios muy importantes y los empresarios y la articulación público-privado, es parte de ese desempeño. Estamos en un momento de inflexión, en el sentido de que las señales de precios no son tan buenas como lo eran en las zafras pasadas y eso a todos nos hace rever qué pasará hacia adelante".

Potencial

Según la visión de Mondelli, los fundamentos internacionales, la expansión de la demanda y lo que ha motivado el auge de precios en los últimos años parecería permanecer. "Lo que tenemos es algunos efectos coyunturales", dijo.

Aún así, según la visión de Opypa, Uruguay hacia adelante "tiene enormes capacidades de aprovechar mejor las oportunidades, aún en un contexto menos auspicioso. Tenemos un cambio cuantitativo en los últimos años, donde pasamos de exportar alimentos para alimentar a 9 millones de personas, a alimentar a 27 millones de personas. Eso es muy llamativo para cualquier país e hizo que Uruguay se destaque a nivel internacional", dijo Mondelli.

Ese crecimiento demandó fuertes inversiones y transformaciones, potenciadas con una mejor inserción internacional y con una fuerte expansión de la agricultura.

Ganar y ganar

El director de Opypa insistió en que Uruguay tiene "mucho para ganar en agregado de valor. A nivel internacional, seguimos siendo un país chico. Somos un país con una imagen muy consolidada y ese es un activo muy importante. Creo que en los desafíos hacia adelante, parte de las capacidades que tenemos van a ser muy importantes para lograr una mejor inserción, mejor desarrollo de mercado y agregar valor", dijo.

El mayor agregado de valor a los productos exportados, según la visión de Opypa, es una parte de los desafíos del agro a futuro.

"Cualquiera de los desafíos que tenemos en el sector agropecuario, no los puede hacer ni la política pública sola, ni las empresas privadas solas. Creo que las capacidades que Uruguay ha ido construyendo a lo largo del tiempo, son una muy buena noticia para poder afrontar eso. No digo que se fácil, no digo que tengamos la receta, pero el camino está trazado", reconoció el director de Opypa.

Más alimentos

La meta de producir alimentos para 50 millones de personas es posible según la visión del gobierno. "Hay que ponerse un horizonte temporal. Sin duda esa meta es muy relevantes a la hora de articular acciones y determinar qué cambios tecnológicos tenemos que dar para producir para 50 millones de personas y qué articulación de políticas, inversiones y estrategias privadas se tienen que dar. Eso es lo que tenemos que construir hacia adelante. Esa es la zanahoria", destacó Mondelli.

Este analista no duda en que "Uruguay tiene las capacidades para hacerlo, pero hay que ver otros factores como los externos, como por ejemplo qué tan auspicioso va a ser el escenario. Hoy lo que estamos exportando tenemos oportunidad para valorizarlo aún más".

Ahora, la valorización puede tener caminos diferentes según la cadena de que se trate, ni tampoco puede abarcar a todos los productos de una misma cadena. A modo de ejemplo, Mondelli recordó que en la cadena cárnica "tenemos un conjunto de cortes que son altamente valorizables y en los últimos años constatamos eso", destacó el jerarca del MGAP.

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  • Una edición histórica, que confirma el potencial de la agroindustria argentina

    Frente a la sequía, la 12° edición de la megamuestra fue imponente desde la infraestructura, la presencia de dirigentes, el apoyo crediticio, las innovaciones y los 150 visitantes, nacionales y extranjeros.

    Se fue macerando con el tiempo. Con una tradición que se remonta por lo menos 4 décadas atrás, según como se analice en perspectiva esta pasión de mujeres y hombres, rurales y no tanto. Lo cierto es que la Expoagro más imponente de la historia, que concluyó ayer en San Nicolás, transformó en realidad los sueños de muchos, que pusieron su granito de arena para ir apuntalando esta plataforma que exhibe la potencia de la agroindustria argentina.

    El contexto de sequía, una de las peores justamente de los últimos 40 años, no pasó desapercibido. Al contrario, fue el gran tema subyacente de cada conversación durante los 4 días. Pero en el campo se sabe de enfrentar las inclemencias, climáticas fundamentalmente, así que a pesar de la fama de llorones, aquí se vio gente preocupada, sí, pero más que nada ocupada en seguir adelante.

    La primera que plantó un mojón fue la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, oradora principal de la cena en la noche previa, que en una frase y un par de anuncios, empatizó con los representantes del campo, y de la industria, con los que compartió mesas. “No están solos”, dijo, consciente de las inclemencias climáticas que preocupan al sector, agradeció los “esfuerzos” y se comprometió a favorecer créditos blandos, más allá de continuar con el plan de obras. “No van a atravesar este camino sin nuestra ayuda, porque si el campo crece, crece el país”, concluyó.

    Cuando el martes se cortaron las cintas, la relevancia de esta 12° edición de Expoagro, se constituyó desde la infraestructura, con un predio estable que por primera vez lució mejoras de un año a otro, con visión de mediano plazo. El trabajo conocido de montar un ámbito urbano para menos de 100 horas, quedó atrás. Ahora hay avenidas asfaltadas, nuevas torres de electricidad e iluminación, bebederos, se mejoraron los accesos, los sanitarios son mucho más confortables. Así se percibe claramente más logística organizativa y una mayor independencia de las lluvias; otros años indeseadas, esta vez esquivas.

    Entre otras cosas por esas comodidades, este año la exposición ocupó mayor superficie: 200.000 metros cuadrados, donde se desplegaron 420 expositores, 20 compradores internacionales de 10 países, 4 auditorios, 10 entidades bancarias, 7 razas bovinas y 3 remates ganaderos.

    Allí llegó el presidente Mauricio Macri durante la mañana del primer día, “muy preocupado”, como explicó Alfredo de Angeli, el gran vocero del campo hace 10 años, ahora senador oficialista. Pero lo importante fue que el primer mandatario se hizo cargo. Más allá del nuevo gesto de respaldo al sector agroindustrial, aprovechó el evento para lanzar una serie de medidas de alto impacto en el sector. La más sensible fue el anuncio de un paquete de medidas de alivio financiero para los productores afectados por la fuerte sequía que afecta a la mayor parte de las regiones productivas. El auxilio será canalizado a través de medidas del Banco Central y del Banco Nación, flexibilizando las normas para acceder al crédito en la emergencia y volcando fondos sin tope según los requerimientos de los afectados.

    Además, anunció la eliminación de una serie de registros e inscripciones, galvanizadas durante el kirchnerismo, que complicaban la gestión de las empresas agropecuarias, cualquiera fuera su tamaño. Todos esos registros ahora se concentran en uno solo, lo que elimina burocracia y la pérdida de tiempo en llenar papeles que se superponían unos a otros, sin valor agregado alguno ni en materia de fiscalización ni control.

    Macri también se refirió a los avances en las tres mesas sectoriales que preside: ganados y carnes, forestal y lechera. Y a la gran inversión que se está efectuando en infraestructura. Y finalmente dedicó un párrafo sobre las retenciones. Lo calificó como un impuesto malo que demostró que cuando se lo elimina, la producción explota.

    La presencia de políticos de la oposición, respaldando la movida agroindustrial, pasó a un plano histórico, no de debate actual, el conflicto entre el campo y el Gobierno vivido en 2008. Los líderes de la resistencia contra ese embate fiscal fueron homenajeados como protagonistas de una etapa del país que quiere dejarse atrás Varios gobernadores del peronismo recorrieron la feria con legisladores del PJ, se manifestaron a favor de una reconciliación con el sector y se mostraron como opción.

    Los gobernadores Juan Manuel Urtubey (Salta) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) encabezaron la comitiva. “La competitividad del sector agropecuario y de las economías regionales es el elemento clave para construir la Argentina federal”, remarcó el salteño, mientras que Bordet reconoció los anuncios del presidente. “Ayudan a la emergencia agropecuaria que declaramos en Entre Ríos”. Los acompañaron el senador Carlos Espínola (Corrientes); los diputados Pablo Kosiner, Diego Bossio, Martín Llaryora y Eduardo “Bali” Bucca, quien en las últimas elecciones jugó junto a Florencio Randazzo. También estuvo presente el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini.

    Asimismo, una postal de la “Argentina racional” la protagonizaron el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que en medio de la negociación entre Nación y Santa Fe, por una deuda de coparticipación se mostraron juntos en Expoagro y aseguraron que las tratativas están abiertas.

    Al compás de los político, más de 10 bancos tendieron puentes crediticios para acompañar al campo. Así, como tantas otras veces, los contratiempos no frenaron el impulso chacarero. Y, si la agroindustria es el motor de la economía nacional, Expoagro volvió a ser el marcapasos de ese corazón con latidos aminorados por cuestiones climáticas. O un inflador que le da aire a la rueda dinámica que se refleja aquí, con intenciones comerciales pero también con afán de catarsis, para retemplar el ánimo con espíritu colectivo.

    Eso expresaron las casi 150 mil personas que, al cierre de esta edición, se habían computado en el ingreso: una pluralidad de almas argentinas y de otras remotas zonas del mundo que se volvieron satisfechas de las innovaciones que encontraron (ver páginas 8 a 18).

    En esa plataforma sólida fluyeron los negocios (ver más en contratapa y nota en sección País del cuerpo principal del diario).

    En suma, como hace 10 años, cuando se habían suspendido las exportaciones de carnes y las retenciones subían pero sigilosamente, desde estas mismas páginas hoy decimos nuevamente que hace falta consolidar este escenario y avanzar con previsión y sustentabilidad, siendo capaces de superar incluso escollos como esta feroz sequía. Aquella vez, dos días después de la Expoagro 2008 realizada en Armstrong, comenzó un desencuentro, la grieta, de la que recién ahora hay esbozos de salida.

    Esta vez, quizás no se trunque la posibilidad latente de un país viable, con inclusión social en diversas provincias. En Expoagro 2018 quedó más demostrado que nunca que hay recursos humanos y materiales para que la agroindustria argentina sea un motor de desarrollo. Para todas y todos.

    Fuente: Clarin

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