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Un repaso de las novedades de alto impacto para Argentina que están sucediendo en el mundo.

Hablemos del mundo. No para sacarle el cuerpo a la jeringa en este fin de semana impregnado de política, sino porque realmente están sucediendo cosas de alto impacto. Por ejemplo, la FDA de los Estados Unidos liberó el jueves el evento HB4 de Bioceres/Indear, un paquete de genes que permite proteger a distintas especies del stress hídrico.

La aprobación fue para la soja. Es el mayor logro de la biotecnología argentina a nivel global. Bioceres ya tiene aprobado por el Senasa y la Conabia el mismo evento para trigo, y está a la espera de su liberación al mercado por parte del Ministerio de Agroindustria.

Sería el primer trigo transgénico del mundo, colocando a la Argentina en un rol de liderazgo en un circuito donde los actores casi excluyentes son las grandes empresas del Primer Mundo (Monsanto/Bayer, Dupont/Dow, Syngenta/ChemChina).

En la misma semana, inició sus operaciones en la Argentina una empresa de biotecnología nacida hace apenas tres años, y que ha revolucionado el mundo de la biotecnología. Se trata de Indigo Co, que utiliza microorganismos naturales, presentes en las plantas, con el objetivo de ayudarlas a superar el stress biótico y abiótico.

Ya realizó varias rondas de capitalización y se convirtió rápidamente en la niña mimada de inversores de todo el mundo, ávidos de participar en el mundo de la bioeconomía.

El concepto que manejan es que las bacterias y hongos que viven al interior de las plantas juegan un papel similar al de los microorganismos que –como la flora intestinal—mejoran el metabolismo de los seres humanos.

Lo realmente interesante es que es la primera filial de Indigo a nivel mundial. Su Chiel Operation Officer, Ponsi Trivisvavet, se ocupó de remarcar que la Argentina tiene un excelente sistema regulatorio en materia de biotecnología, además de ser un mercado ávido para adoptar tecnología en forma temprana. Esta misma semana asumió como responsable de la operación local Carlos Becco, una de las figuras más reconocidas en el mundo de la agrotecnología.

Pero no todo se resume al plano de la biotecnología. Hace pocos días arrancó la primera planta de generación eléctrica renovable, a partir de silo de maíz. Se trata de Bioeléctrica, vecina y prima hermana de Bio4, la planta de etanol de maíz de Rio Cuarto. Bioeléctrica había sido una de las empresas adjudicatarias en la trabajosa licitación del programa RenovAr del ministerio de Energía. La semana próxima se realizará la inauguración oficial, con la presencia de autoridades nacionales y provinciales.

Bioeléctrica es la primera de una serie de plantas que la misma empresa proyecta instalar en otros puntos de la provincia de Córdoba. Sin embargo, los inversores temen que las tarifas que maneja el gobierno nacional para este tipo de bioenergía no sean suficientes. Preocupa que el interés por los beneficios ambientales y el impacto en el desarrollo local, que fueron mandatarios para el RenovAr I, pasarían a segundo plano en el RenovAr II, ante la presión por rebajar las tarifas eléctricas como sea.

Es cierto que la generación eólica y solar han reducido mucho sus costos y hoy son muy competitivas, pero adolecen del problema de la intermitencia y en general se trata de operaciones de mucha mayor envergadura.

La energía de biomasa a partir del silaje de maíz se hizo muy popular en Alemania, Italia y otros países de la UE precisamente por tratarse de inversiones menores y mucho mayor impacto local.

En todos los casos, el silo de maíz es la fuente de biomasa más utilizada, aunque se incursiona en otras fuentes como especies leñosas (álamos), además de estiércol y residuos urbanos e industriales.

Fuente: Clarín Rural

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