¿Olvidó su usuario
o contraseña?
Internacionales
@saganews
Institucionales Nacionales Internacionales
     

Estaríamos frente al nivel de stocks más bajo desde el ciclo 1977/1978.

A punto de terminar diciembre, los fundamentales del mercado de aceites vegetales señalan una situación de existencias globales ajustadas, situación que, según los especialistas, se vería particularmente pronunciada en el trimestre enero/marzo. Esto es así ya que para algunos analistas la demanda no habría terminado de reaccionar del todo ante la evidente falta de oferta, cosa que en el próximo trimestre podría corregirse.

La temporada anterior, la 2015/2016, fue una de las más pobres en términos de crecimiento de la oferta. Frente a una demanda firme, los stocks de aceites vegetales cayeron al punto de representar sólo 40 días de consumo (19,5 millones de toneladas).

Si bien para la actual temporada (a fin de diciembre habrá terminado el primer trimestre del ciclo mundial, que, por convención, inicia en octubre) se prevé una recuperación muy importante en la producción, la demanda sigue mostrándose firme. En la última estimación del USDA se volvieron a ajustar las existencias finales a la baja, a retroceder; esta vez a 35 días de consumo, o 17,97 Mt.

Esta relación entre las existencias finales y el consumo resulta en un indicador clave porque permite ver la disponibilidad de mercadería para cubrir las necesidades del consumo en términos porcentuales. Puesto de una manera más gráficas, para fines de septiembre habría reserva para 35 días, lo que muestra el “empeoramiento” de la hoja de balance mundial para los aceites vegetales y constituyéndose en el nivel más bajo de los últimos 40 años.

El fuerte salto productivo de los aceites vegetales en 2016/17 se basa en la palma, la soja y el girasol. La producción del conjunto de los nueve aceites vegetales que el USDA estima crecería 9,25 Mt a 177,2 Mt, siendo el aceite de palma el que aportó un 61% de ese crecimiento, seguido por el 23% del aceite de soja y el 16% del aceite de girasol. Esto es de importancia crítica considerando que la palma aporta 39% de la oferta de aceites vegetales del mundo, tal como se puede ver en el gráfico adjunto.

Como la oferta de aceites vegetales depende de la suerte de los cultivos de origen respectivos, independientemente de dónde se produzcan los aceites, el mercado observa con atención lo que pase con las principales regiones productoras de palma, soja, girasol y colza.

En 2015, el fenómeno El Niño dio lugar a la peor sequía sufrida en importantes zonas prouctivas de palma del Sudeste Asiático. La región aporta el 89% del aceite de palma, siendo Indonesia y Malasia las que concentran el 85% de este aceite a escala global. Aunque las condiciones desfavorables para las plantaciones de palma continuaron durante la mitad del 2016 y se preveía un cambio favorable sobre el final del segundo semestre con el advenimiento de La Niña, la cuestión es que los rendimientos productivos alcanzan sus mínimos generalmente con un desfase de varios meses (6 a 9) de la ocurrencia de las condiciones de extrema sequedad. Con La Niña, aunque débil, las estimaciones de recuperación de rendimientos en palma se solidificaron y el USDA calcula una suba del 9,3% a 72,1 Mt de producción mundial de aceites de palma y almendra de palma. El efecto residual de El Niño hará que los stocks globales de fin de temporada bajen otro escalón, todavía ostentando el peor nivel desde 1997/98. Por eso, los analistas dicen que recién en el 2018 los rindes se normalizarían y se recuperaría la producción de la palma en el Sudeste.

Volviendo al primer párrafo, los analistas consideran que el aceite de soja ya viene exhibiendo una firmeza en precios derivada de la demanda desplazada desde el aceite de palma, la renuente oferta sudamericana y las expectativas de aumento de los requerimientos de mercadería por la industria de biodiesel norteamericana. Eso puede advertirse fácilmente en el gráfico adjunto de distintos precios FOB de aceites vegetales, donde el aceite de soja muestra una clara tendencia ascendente a partir de julio de este 2016. Los mayores stocks volcados de aceite de palma y mejores condiciones para los cultivos presionaron los precios del este producto desde fines de septiembre, aunque está empezando a “ganar terreno” frente al de soja y posiblemente vuelva a estrechar la brecha con el de soja como ocurrió en el período enero / marzo de 2016.

En términos de demanda, baste recordar que el aceite de palma domina el comercio mundial con un 63% del tonelaje global, seguido por el de soja con un 14% y el de girasol con un 10%. Por lo tanto, es el aceite de palma el que suele encontrarse en el piso de los precios de los aceites vegetales y su exceso o déficit de oferta marca los descuentos respecto del resto de los aceites. Habiendo capturado el aceite de soja parte del incentivo de precios generado por la escasez de oferta en el de palma, los especialistas consideran que este próximo trimestre será el turno de afirmarse del precio de aceite de palma.

Respecto del aceite de soja, la actitud de renuencia de los productores sudamericanos –argentinos, más precisamente- a vender soja y la sobre oferta de harina de soja en las plantas de la industria aceitera exportadora actuaron sobre el margen del sector y redujeron la oferta de aceite desde Argentina. Ese es uno más de los factores que impactó sobre las cotizaciones de los futuros de aceite de soja en CME, que fueron trepando desde mediados de septiembre hasta acumular un alza del 15% a fines de noviembre. Allí se conoció una decisión norteamericana relacionada con la política de energías renovables, muy positiva para la producción de biodiesel; por eso el aceite trepó desde mediados de septiembre al 7 de diciembre un 20% a U$S 831,6. Sobre el cierre de esta semana, el nombramiento de un colaborador del próximo presidente estadounidense Donald Trump, crítico a algunas de las políticas sobre biocombustibles borró parte de esa ganancia.

(En el gráfico adjunto se puede apreciar que Argentina es el 3° exportador neto de aceites vegetales, de lo cual casi todo es aceite de soja. Si prestamos atención a los tonelajes, puesto en otros términos 5 de cada 10 buques que transportan aceite de soja en el mundo llevan carga argentina; de allí nuestra influencia sobre esta plaza.)

De todas formas, los volúmenes de producción de soja sudamericana pronosticados para volcarse al mercado de febrero en adelante serán el esperado alivio para el déficit de aceites que se percibe. Todo dependerá del clima y de la voluntad de vender soja por parte de los productores.

El girasol fue uno de los cultivos que, además de pegar un salto de superficie de casi un 6% obtuvo muy buenos rendimientos a escala global. Esto se tradujo en una producción record de girasol de 44,3 Mt, 9,7% por sobre la temporada previa, quebrando la barrera de los 40 Mt. Rusia y Ucrania, que son las naciones que tienen el 54% de la producción mundial, fueron responsables de las tres cuartas partes del incremento interanual. Los productores respondieron a los incentivos del mercado de aceites aumentando el área sembrada debido a la atractiva rentabilidad del cultivo frente a otros y su alta “liquidez” ya que la demanda desde la industria aceitera del Mar Negro es muy competitiva, variada y firme. (De hecho, hay un constante incremento de la capacidad de procesamiento, calculada en 18,5 Mt anuales, y que está fuertemente orientada a la exportación.) Argentina y la UE participaron con un 30% entre ambos. De este número surge la estimación de un incremento del 9,3% en la producción de aceite de girasol, estimándose en 16,93 Mt para la campaña 2016/2017.

La colza fue un cultivo que siguió reduciendo su superficie sembrada, particularmente en la UE, en gran medida debido a que el precio del aceite fue perdiendo competitividad frente a los otros sustitutos en un mercado con una muy ajustada oferta y demanda. Por otra parte, los rendimientos también se vieron afectados por lo que la producción arrojaría un retroceso de casi 2,5 Mt a 67,8 Mt. Las disminuciones de cosechas en la UE, de 2,2 Mt, y de China, de 1,4 Mt, sólo se verían compensadas parcialmente por el 15% de incremento en la India. Ergo, el aceite de colza estaría aportando menos que el año pasado a la oferta de todos los aceites vegetales (16% versus 14%).

Hay dos países que concentran el 32% del consumo de aceites vegetales (184,8 Mt), China e India. China, con 35,64 Mt de demanda estaría creciendo un 3% anualizado, mientras que India pegaría un salto del 8% para demandar 22,7 Mt. En el caso de China, la nación tiende a demandar grano oleaginoso para procesar domésticamente y reduce sustancialmente sus importaciones de aceite, lo que se aprecia por su reducción en la participación de las importaciones mundiales de aceites desde casi 17% hace 5 años atrás al 11% actual. Con un ritmo de crecimiento similar al de su crecimiento económico y población, India importa cada vez más un elevado volumen de aceites y se aleja del resto de los jugadores. De hecho, sus importaciones netas casi duplican a las de China y de participar en un 16% en el comercio mundial de aceites hoy representa prácticamente la quinta parte del mismo. Con un incremento del 7% en sus adquisiciones en el exterior, India pasaría a importar 16,1 Mt en este ciclo 2016/2017.

En definitiva, si bien todos los aceites cumplen un rol, sin complicaciones climáticas que se avizoren sobre la palma que aparecen en franca recuperación y con el resultado de la producción de oleaginosas del Hemisferio Norte “cerrada” en los libros, queda la suerte de la soja de Sudamérica. Sacando de la ecuación a la palma, la soja sudamericana representa casi un 33% de la cosecha global del resto de las oleaginosas por lo que su suerte es crucial para el mercado de los aceites vegetales.

 Autora: Patricia Bergero - BCR

Otras Noticias

  • Un sentido adiós a Carlos Silva

    Lamentamos comunicar el fallecimiento de Carlos Silva, quien fue miembro de comisión directiva y que con su invaluable aporte contribuyó a engrandecer está industria. Acompañamos a su familia y guardamos el mejor de los recuerdos de su paso por la entidad y como destacado profesional. 

  • Una edición histórica, que confirma el potencial de la agroindustria argentina

    Frente a la sequía, la 12° edición de la megamuestra fue imponente desde la infraestructura, la presencia de dirigentes, el apoyo crediticio, las innovaciones y los 150 visitantes, nacionales y extranjeros.

    Se fue macerando con el tiempo. Con una tradición que se remonta por lo menos 4 décadas atrás, según como se analice en perspectiva esta pasión de mujeres y hombres, rurales y no tanto. Lo cierto es que la Expoagro más imponente de la historia, que concluyó ayer en San Nicolás, transformó en realidad los sueños de muchos, que pusieron su granito de arena para ir apuntalando esta plataforma que exhibe la potencia de la agroindustria argentina.

    El contexto de sequía, una de las peores justamente de los últimos 40 años, no pasó desapercibido. Al contrario, fue el gran tema subyacente de cada conversación durante los 4 días. Pero en el campo se sabe de enfrentar las inclemencias, climáticas fundamentalmente, así que a pesar de la fama de llorones, aquí se vio gente preocupada, sí, pero más que nada ocupada en seguir adelante.

    La primera que plantó un mojón fue la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, oradora principal de la cena en la noche previa, que en una frase y un par de anuncios, empatizó con los representantes del campo, y de la industria, con los que compartió mesas. “No están solos”, dijo, consciente de las inclemencias climáticas que preocupan al sector, agradeció los “esfuerzos” y se comprometió a favorecer créditos blandos, más allá de continuar con el plan de obras. “No van a atravesar este camino sin nuestra ayuda, porque si el campo crece, crece el país”, concluyó.

    Cuando el martes se cortaron las cintas, la relevancia de esta 12° edición de Expoagro, se constituyó desde la infraestructura, con un predio estable que por primera vez lució mejoras de un año a otro, con visión de mediano plazo. El trabajo conocido de montar un ámbito urbano para menos de 100 horas, quedó atrás. Ahora hay avenidas asfaltadas, nuevas torres de electricidad e iluminación, bebederos, se mejoraron los accesos, los sanitarios son mucho más confortables. Así se percibe claramente más logística organizativa y una mayor independencia de las lluvias; otros años indeseadas, esta vez esquivas.

    Entre otras cosas por esas comodidades, este año la exposición ocupó mayor superficie: 200.000 metros cuadrados, donde se desplegaron 420 expositores, 20 compradores internacionales de 10 países, 4 auditorios, 10 entidades bancarias, 7 razas bovinas y 3 remates ganaderos.

    Allí llegó el presidente Mauricio Macri durante la mañana del primer día, “muy preocupado”, como explicó Alfredo de Angeli, el gran vocero del campo hace 10 años, ahora senador oficialista. Pero lo importante fue que el primer mandatario se hizo cargo. Más allá del nuevo gesto de respaldo al sector agroindustrial, aprovechó el evento para lanzar una serie de medidas de alto impacto en el sector. La más sensible fue el anuncio de un paquete de medidas de alivio financiero para los productores afectados por la fuerte sequía que afecta a la mayor parte de las regiones productivas. El auxilio será canalizado a través de medidas del Banco Central y del Banco Nación, flexibilizando las normas para acceder al crédito en la emergencia y volcando fondos sin tope según los requerimientos de los afectados.

    Además, anunció la eliminación de una serie de registros e inscripciones, galvanizadas durante el kirchnerismo, que complicaban la gestión de las empresas agropecuarias, cualquiera fuera su tamaño. Todos esos registros ahora se concentran en uno solo, lo que elimina burocracia y la pérdida de tiempo en llenar papeles que se superponían unos a otros, sin valor agregado alguno ni en materia de fiscalización ni control.

    Macri también se refirió a los avances en las tres mesas sectoriales que preside: ganados y carnes, forestal y lechera. Y a la gran inversión que se está efectuando en infraestructura. Y finalmente dedicó un párrafo sobre las retenciones. Lo calificó como un impuesto malo que demostró que cuando se lo elimina, la producción explota.

    La presencia de políticos de la oposición, respaldando la movida agroindustrial, pasó a un plano histórico, no de debate actual, el conflicto entre el campo y el Gobierno vivido en 2008. Los líderes de la resistencia contra ese embate fiscal fueron homenajeados como protagonistas de una etapa del país que quiere dejarse atrás Varios gobernadores del peronismo recorrieron la feria con legisladores del PJ, se manifestaron a favor de una reconciliación con el sector y se mostraron como opción.

    Los gobernadores Juan Manuel Urtubey (Salta) y Gustavo Bordet (Entre Ríos) encabezaron la comitiva. “La competitividad del sector agropecuario y de las economías regionales es el elemento clave para construir la Argentina federal”, remarcó el salteño, mientras que Bordet reconoció los anuncios del presidente. “Ayudan a la emergencia agropecuaria que declaramos en Entre Ríos”. Los acompañaron el senador Carlos Espínola (Corrientes); los diputados Pablo Kosiner, Diego Bossio, Martín Llaryora y Eduardo “Bali” Bucca, quien en las últimas elecciones jugó junto a Florencio Randazzo. También estuvo presente el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini.

    Asimismo, una postal de la “Argentina racional” la protagonizaron el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que en medio de la negociación entre Nación y Santa Fe, por una deuda de coparticipación se mostraron juntos en Expoagro y aseguraron que las tratativas están abiertas.

    Al compás de los político, más de 10 bancos tendieron puentes crediticios para acompañar al campo. Así, como tantas otras veces, los contratiempos no frenaron el impulso chacarero. Y, si la agroindustria es el motor de la economía nacional, Expoagro volvió a ser el marcapasos de ese corazón con latidos aminorados por cuestiones climáticas. O un inflador que le da aire a la rueda dinámica que se refleja aquí, con intenciones comerciales pero también con afán de catarsis, para retemplar el ánimo con espíritu colectivo.

    Eso expresaron las casi 150 mil personas que, al cierre de esta edición, se habían computado en el ingreso: una pluralidad de almas argentinas y de otras remotas zonas del mundo que se volvieron satisfechas de las innovaciones que encontraron (ver páginas 8 a 18).

    En esa plataforma sólida fluyeron los negocios (ver más en contratapa y nota en sección País del cuerpo principal del diario).

    En suma, como hace 10 años, cuando se habían suspendido las exportaciones de carnes y las retenciones subían pero sigilosamente, desde estas mismas páginas hoy decimos nuevamente que hace falta consolidar este escenario y avanzar con previsión y sustentabilidad, siendo capaces de superar incluso escollos como esta feroz sequía. Aquella vez, dos días después de la Expoagro 2008 realizada en Armstrong, comenzó un desencuentro, la grieta, de la que recién ahora hay esbozos de salida.

    Esta vez, quizás no se trunque la posibilidad latente de un país viable, con inclusión social en diversas provincias. En Expoagro 2018 quedó más demostrado que nunca que hay recursos humanos y materiales para que la agroindustria argentina sea un motor de desarrollo. Para todas y todos.

    Fuente: Clarin

    Documento sin título
     
    Capacitación ASAGA
    Próximos eventos

    inocuidad alimentaria


    Publicaciones