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El estudio muestra que una dieta mediterránea rica en grasas vegetales como el aceite de oliva y los frutos secos tiene poco impacto sobre el peso corporal o el perímetro abdominal en comparación con los efectos de una dieta baja en lípidos.

Seguir una dieta mediterránea rica en grasas vegetales (aceite de oliva virgen extra, frutos secos, etc.) no implica un aumento significativo de peso en comparación con una dieta pobre en grasas, según explica un estudio publicado en la revista médica The Lancet Diabetes & Endocrinology. El trabajo sugiere que muchas directrices actuales sobre salud que recomiendan reducir grasas y calorías generan una percepción errónea sobre los efectos de la ingesta de grasas de la dieta mediterránea, de reconocidos beneficios para la salud.

El artículo está firmado por los expertos Ramon Estruch, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB y el Hospital Clínic de Barcelona; Emili Ros, del Hospital Clínic de Barcelona y el IDIBAPS; Rosa M.ª Lamuela, de la Facultad de Farmacia de la UB, y Xavier Pintó, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB y el IDIBELL, entre otros expertos de instituciones y centros hospitalarios de todo el Estado.

Las evidencias científicas apuntan a que el contenido total en lípidos no es un indicador adecuado para valorar los efectos negativos o beneficiosos de los alimentos. En esta línea, las grasas de los frutos secos, del pescado y de aceites vegetales ricos en compuestos fenólicos son más saludables que los lípidos procedentes de la carne y los alimentos procesados.

Dieta mediterránea y grasas saludables

«Más de cuarenta años de política nutricional han abogado por una dieta baja en grasas; pero estamos constatando que esta tiene muy poco impacto en el control de los niveles de obesidad», explica Ramon Estruch, primer autor del estudio y miembro del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) del Instituto de Salud Carlos III.

«Nuestro estudio muestra que una dieta mediterránea rica en grasas vegetales como el aceite de oliva y los frutos secos tiene poco impacto sobre el peso corporal o el perímetro abdominal en comparación con los efectos de una dieta baja en lípidos. La dieta mediterránea tiene beneficios para la salud bien conocidos e incluye grasas saludables (aceites vegetales, pescado y frutos secos)», subraya Estruch. Los hallazgos de este estudio no implican, sin embargo, que las dietas restringidas con altos niveles de lípidos no saludables (mantequilla, carne procesada, bebidas azucaradas, postres o comida rápida) sean beneficiosas.

La obesidad es un factor de riesgo para diversas patologías (enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2, cáncer, patologías musculoesqueléticas, etc.). Para evitarla, es recomendable el ejercicio físico y una dieta baja en grasa: hasta un límite del 30 % de lípidos en la ingesta total de energía, según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades internacionales. Diversos estudios han constatado que la dieta mediterránea —que incluye grasas saludables— puede ayudar a reducir los riesgos para la salud. Sin embargo, las prevenciones contra la ingesta de grasas hacen que todavía se recomienden más dietas pobres en lípidos para perder peso corporal.

El nuevo estudio incluyó 7.447 participantes (hombres y mujeres, entre 55 y 80 años), y se llevó a cabo en once hospitales de todo el Estado durante el periodo 2003-2010. Los participantes estaban divididos en tres grupos según el tipo de alimentación que seguían: una dieta mediterránea no restringida en calorías y rica en aceite de oliva (1), una dieta mediterránea sin restricción calórica y rica en frutos secos (2), y una dieta baja en todo tipo de grasas (3). Todos los participantes tenían un perfil de alto riesgo cardiovascular o eran diabéticos de tipo 2, y más del 90 % tenían sobrepeso o eran obesos.

Después de cinco años, el consumo total de grasas se había reducido en el grupo de la dieta baja en lípidos; mientras que había aumentado ligeramente en los dos grupos que seguían una dieta mediterránea. Según los resultados, en general todos los participantes perdieron peso: en concreto, los que más redujeron su peso corporal seguían la dieta mediterránea no restringida en calorías y rica en aceite de oliva. En cuanto al perímetro abdominal, aumentó más en el grupo que seguía una dieta baja en grasas, en comparación con los grupos con dieta mediterránea.

En un comentario a este artículo científico, el profesor Dariush Mozaffarian (Universidad de Tufts, Boston), subraya que «se deben revisar las pautas dietéticas para eliminar los límites arbitrarios y obsoletos sobre el consumo total de grasas en la dieta». El experto prosigue: «También se han de eliminar los prejuicios y advertencias contra opciones más saludables y ricas en grasas, por ejemplo, frutos secos, aceites vegetales ricos en componentes fenólicos, yogur o, incluso, queso. Debemos dejar de lado el mito de que los alimentos pobres en grasas y calorías conducen a un aumento menor de peso. Esta ilusión se traduce en políticas paradójicas que se centran en el cómputo total de las calorías y no en la calidad de los alimentos».

«El contenido en grasas de los alimentos no es un indicador útil para estimar los efectos positivos o negativos que tienen sobre la salud a largo plazo. La evidencia científica moderna es compatible con la opción de comer más calorías procedentes de la fruta, los frutos secos, los vegetales, el grano, el pescado, los yogures, los aceites vegetales, etc., y menos calorías de productos procesados ricos en almidón, azúcar, sal o grasas trans», remarca Mozaffarian. «Ignoramos esta evidencia —incluyendo estos resultados derivados del estudio Prevención con dieta mediterránea (PREDIMED)— bajo nuestra propia responsabilidad», concluye.  

Fuente: Universitat de Barcelona www.ub.edu, 29/08/16

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  • Lo que viene... la riqueza dormida del agro chino

    En el gigante asiático se está transformando la estructura agrícola, con el ingreso de inversiones privadas.

    El núcleo de la estrategia de “revitalización” del agro chino, formulada por el presidente Xi Jinping en el Congreso del Partido Comunista chino, consiste en 2 medidas fundamentales.

    En primer lugar, la clarificación de la estructura de derechos agrícolas de la República Popular. Es un proceso iniciado en 2014 que culminará en 2019; hasta ahora se han entregado certificados de derechos por 74 millones de hectáreas, que son 82% del total de las tierras rurales.

    Esto es el pre requisito para movilizar la riqueza agrícola china, estimada en 24 billones de dólares, con el objetivo de incorporarlos al mercado capitalista nacional e internacional, en igualdad de condiciones que las tierras urbanas, de modo que pueda ser transferida (monetizada) en gran escala.

    La estructura de derechos del agro chino se divide en tres grandes sectores: los derechos de propiedad de la tierra corresponden a las colectividades rurales (las urbanas en cambio son del Estado); los derechos contractuales pertenecen a los campesinos; y los derechos de gerenciamiento (management) de las actividades agrícolas son inmediatamente transferibles, sin límites para la propiedad extranjera.

    Se unifica en esencia el mercado de tierras rurales y urbanascon un solo sistema de precios libremente establecidos por el mercado.

    El cálculo es que la riqueza en manos de los campesinos asciende a 24,6 billones de dólares (RMB 135.98 billones). Esto implica que le otorga a cada uno de los 872,5 millones de campesinos registrados 23.594 dólares, que es 12,6 veces el actual nivel de ingreso rural per cápita en la República Popular.

    Esta gigantesca movilización de riqueza ajena hoy al mercado provocará un aumento en el consumo de 30% o más en los próximos 10 años en el gigante asiático; y una convergencia de 30 puntos porcentuales entre los ingresos urbanos y rurales (la proporción en la actualidad, en cambio, es de tres a uno).

    El consumo alcanzó a 76,8% del crecimiento del PBI en el primer trimestre de 2018, y se ha transformado en un boom de alcance mundial, liderado por la nueva clase media de 440 millones de personas, con ingresos per cápita superiores a 35.000 dólares anuales.

    Esta monetización de los derechos agrícolas respaldará y alentará la migración del campo a las ciudades de 300 millones de campesinos en 2030; y contribuirá en forma inmediata, a eliminar la pobreza extrema del agro chino, en un proceso que culminará en 2020, con la desaparición de los últimos 30 millones de campesinos pobres en los términos del Banco Mundial (eran 810 millones de personas en 1980).

    La productividad agrícola china es la tercera parte de la manufacturera, debido fundamentalmente a la escasa mecanización del agro por su extrema descentralización (la unidad productiva promedio tiene sólo 0,1 hectárea de extensión).

    La transferencia de derechos agrícolas promueve en gran escala la producción corporativa de alta intensidad tecnológica y de capital, con una creciente mecanización de la última generación tecnológica.

    Se trata de la más grande transformación agrícola de la República Popular desde 1978 y por la escala del país va a tener un profundo impacto en los agronegocios globales.

    Fuente: Clarín

  • El trigo y la soja comenzaron la semana de mercados con fuertes subas

    La soja Chicago May-18 cotizó nuevamente por encima de los 380 u$s/Tn y el trigo registró subas de 6,40 u$s/tn que lo ubicaron por encima de los 180 u$s/tn.

    “Los contratos de soja iniciaron la semana con resultados positivos y se ubicaron en torno a 384 U$S/tn. El mercado encontró respaldo en la firmeza de la demanda. Las primas de exportación subieron en Sudamérica, se aceleraron las compras desde Europa y los precios avanzaron en China. Así, los mercados de soja y derivados parecen recalentarse, con una demanda que intenta abastecerse ante temores por las tensiones comerciales”, informó Grimaldi Grassi.

    Recordamos que el viernes, el USDA reportó ventas diarias por más de 0,5 mill. tn. Según analistas, habrían tenido por destino a procesadores de Alemania y Holanda. El tanto, las primas en Argentina subieron de 80-70 U$c/bu a 150-100 U$c/bu, a lo largo de la última semana. Una situación similar tuvo lugar en Brasil.

    Por otra parte, “la trilla en Argentina se vio demorada en el fin de semana, debido a las precipitaciones que cubrieron a las principales regiones productoras. A la vez, los pronósticos indican nuevas lluvias a partir de mediados de esta semana. Esta situación podría operar como elemento de respaldo adicional en los precios, principalmente de subproductos”, destacó la corredora de granos.

    El maíz cerró la jornada prácticamente sin cambios y se ubicó en torno a 153 U$S/tn. El mercado permaneció expectante a la publicación del reporte semanal de cultivos de EE.UU., de esta tarde. Es posible que en el mismo comiencen a aparecer datos de siembra a nivel nacional.

    Por otra parte, “de cara a la publicación del reporte mensual del USDA, de mañana, recordamos que el mercado estima recortes las proyecciones de producción de Argentina y Brasil. De momento, las estimaciones del Departamento de Agricultura de EE.UU. permanecen muy por encima de las proyecciones de las bolsas e instituciones locales”, agregó GG.

    Finalmente, “los precios del trigo encontraron impulsos en el predominio de bajas temperaturas en las principales zonas productoras de EE.UU. y lograron avanzar cerca de 6 U$S/tn. Según los nuevos mapas climáticos, se estima que las temperaturas se ubicarán por debajo de los registros típicos del año, en los próximos 6-14 días, en la zona de las planicies y el medio oeste. De esta forma, se complica el panorama de los cuadros sembrados, que ya no gozan de protección de nieve. En este contexto, el mercado permanecerá atento al reporte semanal de cultivos del USDA. Recordamos que los lotes presentan las peores condiciones registradas desde el 2002”, concluyó el análisis de Grimaldi Grassi sobre el cierre de los mercados internacionales de granos.

    Subas en el mercado local

    “Comienzo de actividades en esta Bolsa, dando lugar a un mercado de granos con ofertas de compras alcistas, tanto por soja como por los cereales, e interesantes volúmenes de negociación. Por soja, tanto con entrega inmediata como con entrega contractual, las fábricas locales aumentaron su propuesta de compra una vez más por cuarta sesión consecutiva, proponiendo  $ 6.400/t. En tanto, el precio ofrecido por trigo con entrega contractual fue de $ 4.050/t, y la oferta por maíz contractual se mantuvo en $ 3.600/t”, explica el análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario.

    En el Mercado a Término de Rosario (ROFEX), el contrato de Soja Fábrica Mayo´18 cotizó a u$s 322.5/ton.

    En el mercado local, los valores ofrecidos en el recinto de la Bolsa fueron los siguientes: por soja, la oferta de compra fue de $ 6.400/t con entrega inmediata, sin cotización para la entrega en mayo; por maíz, el valor de compra fue de $ 3.600/t con entrega contractual, y u$s 180/t entrega en mayo; por trigo, la oferta fue de $ 4.050/t entrega contractual, y u$s 210/t entrega en julio; por girasol, el valor propuesto fue u$s 290/t con entrega inmediata, y u$s 300/t descarga en julio; y finalmente por sorgo, no se registraron ofertas de compras.

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