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En la última edición de la revista A&G Aceites y Grasas que edita ASAGA, Roberto Figueredo, Jefe del Complejo de Laboratorio de la Bolsa de Comercio de Rosario, asegura que es necesario trabajar en un estándar de comercialización nacional para las harinas de soja porque corremos el riesgo de perder mercados. Reproducimos la nota.

Situado geográficamente en la zona productiva más importante de la región, el Complejo de Laboratorios de la Bolsa de Comercio de Rosario brinda servicios a la mayoría de las empresas nacionales, multinacionales y puertos que en ella desarrollan sus actividades, realizando anualmente más de 4.5 millones de ensayos en muestras de cereales, oleaginosas, harinas, aceites y subproductos. El volumen de análisis que realizan anualmente, les permite tener una visión amplia acerca de lo que está sucediendo con la proteína de la soja a nivel nacional. Roberto Figueredo, su director, insiste en la necesidad de un diagnóstico que permita estimar a ciencia cierta qué nos puede deparar el destino en materia de calidad, así como en la necesidad de crear un estándar de comercialización que incluya aspectos cualitativos del cultivo.

- ¿Qué es lo que piden hoy los mercados en harinas de soja?

- Teniendo en cuenta a los principales compradores, que son China y la Unión Europea, lo que más demanda el mercado son las harinas HiPro.  Es un dato a contemplar, ya que es una fuente importante de ingresos para el país. Los mercados no sólo están pidiendo cantidad, sino también la calidad.

- ¿Cuándo comenzaron a registrarse las pérdidas en la calidad proteica?

- Es un proceso que viene de hace años, pero hacia el año 2008 en adelante empezaron a marcarse más profundamente las bajas en proteínas. En el 2009 subió el porcentaje y en cierto modo nos descuidamos, pero ahora con la campaña 2012-2013 ha regresado la problemática y estamos llegando a valores del 37.1% que nos ponen al límite de lo que la norma está requiriendo para las HiPro.

- ¿Qué valores de referencia deben respetarse hoy para colocar afuera nuestra producción a buenos precios?

- Hoy el valor de referencia base es de 46,5 %. La Argentina pidió una modificación para el estándar con tolerancia de 45,5 % a partir de junio; pero previo a esa fecha la harina tenía una base de 47 % y una tolerancia de 46 %. La modificación fue posible porque nuestro país presentó informes y pidió que la harina de soja local tuviera las cifras de referencias que mencioné primero. Hacia el año 2007 elaboramos junto a ASAGA un informe muy interesante.

- ¿En qué constaba ese informe?

- Era un relevamiento a nivel país que tuvo como objetivo no sólo componer una fotografía de la situación, sino también recabar datos teniendo en cuenta zonas de procedencia, genética,  manejo, etc., con la finalidad de producir un diagnóstico más profundo. Nosotros desde el laboratorio trabajamos en el aspecto analítico y las diferentes entidades fueron haciendo lo relativo a la recolección de datos.

- ¿Continúan hoy las acciones en ese sentido?

- Actualmente y a través de las cámaras arbitrales y otras entidades, estamos tratando de concientizar en la necesidad de que se realice el monitoreo a nivel país, con un gran foco puesto obviamente en la zona núcleo, que es donde se da el mayor volumen de producción. Esto nos puede llevar a tener un buen relevamiento, algo que es muy necesario.

- ¿Para qué servirán esos datos?

- Hoy estamos en niveles más bajos que Brasil y Estados Unidos, nuestros principales competidores y creo que sería muy importante disponer de ese monitoreo para tener un buen registro y poder planificar acciones, tomar decisiones. El año pasado se había avanzado bastante en ese sentido. Logramos hablar con el Ministerio de Agricultura y el Senasa mismo estaba interesado en disponer de este estudio. Lo ideal sería tener un monitoreo de todo el país como para acompañar estos datos para que se disponga de un diagnostico interesante para competir.

Hoy, desde la BCR estamos trabajando no en un monitoreo, pero sí en estadísticas de valores con datos que disponemos desde el laboratorio. Son muestras que llegan al laboratorio, que tenemos clasificadas con el lugar de procedencia. Podría decirse que al ser tan grande el volumen de material que recibimos y sus distintos lugares de origen, resulta muy interesante desde el punto de vista estadístico, porque son bastante representativos. De los análisis que venimos realizando, con respecto al año pasado estamos casi igual, rondando el 37,2 %, con lo cual venimos caminando por la cornisa, a un paso de quedar fuera del mercado.

- ¿Los productores se muestran preocupados por la situación?

- Hemos recibido muchas consultas por parte de productores respecto a qué valor de proteínas están teniendo sus muestras. Tenemos referencias que hay terminales que están pagando diferencias y en algún punto es bueno que la producción de calidad sea reconocida con un diferencial, de lo contrario todo seguirá apuntando al volumen.

- ¿Cuáles son los pasos a seguir para solucionar el tema?

- El tema está sobre la mesa, son procesos lentos y cuesta mucho impulsarlos, pero todas las cámaras del país estamos activas en promocionar e impulsar que esto se incluya en el estándar nacional de calidad de la soja. De esa manera, quedará instalado el tema y se tratará de tener valor competitivo en relación a los productos que vienen de USA y Brasil. Se están llevando a cabo reuniones, se está discutiendo, pero creo que es necesario continuar relevando y monitoreando la situación y llegar a estándares de comercialización claros con respecto al tema.

- ¿Cómo ve el panorama a corto plazo?

- Corremos el riesgo de tener producciones muy altas y perder mercados. Por supuesto que si es proteína, es alimento y el mercado siempre va a comprar; pero pueden aparecer normas de calidad como ya existen por ejemplo en China, que definan características para la comercialización y endurezcan las reglas del juego. Podríamos correr el riesgo de perder mercados o márgenes de ganancias si no tenemos en cuenta esta variante. De ahí la importancia del estándar de calidad, para instalar el tema. Hasta ahora no habíamos tenido nunca la advertencia de que la calidad podía afectar los mercados.

También pueden dispararse otros interrogantes. Hoy estamos haciendo harinas, pero ¿qué otros valores agregados podemos generar? ¿podemos transformar la harina en pollos o en cerdos? Quizá hay que pensar en otras políticas de estado, pero es evidente que el mercado determina algunas cosas también.

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  • Semillas: EE.UU. pide mejoras para la propiedad intelectual

    Un documento de la Oficina del Representante de Comercio de ese país critica una norma de 2015 y proyectos de ley que están en el Congreso para ser tratados

    El gobierno de Donald Trump continúa atento a la situación de la propiedad intelectual en semillas en la Argentina, entre otros temas de derechos, y, de hecho, identificó esta problemática en un reciente informe oficial.

    En un escrito de 74 páginas, llamado "Special 301 Report" (Informe 301), del 1° de junio pasado, la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), que interviene en el ámbito del comercio recomendando políticas para el presidente, brinda un panorama sobre diversos problemas de acceso de los Estados Unidos en distintos mercados y, entre otros países, en sus páginas 51 y 52 se detiene sobre la Argentina.

    Allí sostiene que "la Argentina continúa presentando desde hace mucho tiempo deficiencias" en la protección y aplicación de la propiedad intelectual. Menciona que la feria La Salada ofrece a la venta mercaderías "falsificadas".

    Luego señala que la innovación en industrias, como la química, farmacéutica y de biotecnología, como la que se utiliza aplicada para el agro "enfrenta desafíos". En este punto, en referencia a la biotecnología agrícola avanza en un cuestionamiento a la resolución 283/2015 del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que introdujo modificaciones en las directrices de patentamiento.

    En opinión del sector industrial, esos cambios durante el gobierno anterior pusieron condiciones más restrictivas en la forma en la cual se reconocen las distintas construcciones genéticas en la biotecnología vegetal. Sobre esto, el informe del USTR señala que "limita también la capacidad de patentar innovaciones biotecnológicas basadas en la materia viva y las sustancias naturales".

     

    "Estas medidas han interferido con la capacidad de las empresas que invierten en la Argentina para proteger su IP (propiedad intelectual) y pueden ser incompatibles con las normas internacionales", agrega el reporte oficial.

    Una fuente vinculada con la industria semillera coincidió y agregó: "Claramente, este gobierno debería eliminarla si quiere promover inversiones". Hay expectativa por la visita al país, sin fecha por el momento, del secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, ya que trascendió que estos temas vinculados con el agro estarán en su agenda.

    El informe también critica proyectos para modificar la actual ley de semillas. La ley vigente, 20.247, fue sancionada en 1973, cuando la soja apenas existía (376.600 hectáreas, contra las casi 20 millones de hectáreas de hoy) y no había desarrollos de eventos transgénicos en agricultura. Esa norma contempla que el productor pueda hacer sin limitaciones el uso propio, la figura que le permite guardarse como semilla parte de la cosecha para volver a sembrar.

    Las empresas insisten que debe limitarse ese uso propio y que se pague. El Gobierno presentó en el Congreso un proyecto que dice que el productor pagará por la tecnología incorporada en la semilla que se reserve para uso propio durante los tres años siguientes a la compra. A partir del cuarto año deja de pagar, si es que mantiene constante la cantidad de hectáreas sembradas. Deja exentos del pago, entre otros, a los agricultores anotados en el Registro Nacional de Agricultura Familiar (Renaf). El sector industrial exige que los pagos deben ser por un plazo mayor.

    En tanto, entre otras propuestas, una iniciativa del presidente de la Comisión de Agricultura de Diputados, Gilberto Alegre, propone que una sociedad de gestión colectiva público-privada cobre por las regalías y reparta lo recaudado entre las empresas. Vale recordar que en el Congreso hay nueve proyectos por semillas.

    Según el USTR, si bien pueden ser "bien intencionados" los proyectos, pueden "afectar negativamente" para que se reconozcan los derechos de propiedad intelectual. El informe concluye que los Estados Unidos esperan "resultados tangibles, creando así un ambiente más atractivo para la inversión y la innovación". Desde principios de año, entidades del agro y de la industria vienen trabajando en la búsqueda de consensos, entre otros temas, para limitar el uso propio y que se pague.

    La pelea por las semillas

    21,7 por ciento de los productores declaró haber comprado semilla fiscalizada de soja en la campaña 2015/2016, según el Inase 78,3 por ciento de los agricultores sembró en esa campaña semilla de uso propio

     

    Fuente: La Nación

  • Paraguay: impulsan un 15% de retenciones para la exportación de granos

    El próximo jueves se debatirá un proyecto acordado entre el gobierno y la oposición; los productores harán un tractorazo

    ASUNCIÓN.- Cámaras empresarias de Paraguay rechazaron un proyecto para gravar la exportación de granos, que podría ser tratado esta semana en el Senado y despertó temores sobre otras reformas económicas en un año electoral, consignó Reuters.

    El tratamiento de la iniciativa, que fija un impuesto de 15% a los granos, forma parte de un pacto entre el oficialismo y un sector de la oposición que le permitió al presidente Horacio Cartes recuperar el control del Congreso

    Los empresarios expresaron preocupación por la "inestabilidad política" que afecta la "previsibilidad necesaria para las inversiones y el clima de negocios", según un comunicado firmado por asociaciones de industriales, ganaderos y productores agrícolas y divulgado en una rueda de prensa.

    "Digamos a este Gobierno que se está equivocando y nos está usando como moneda de cambio para tener mayoría en un poder del Estado", dijo Rubén Morínigo, representante de la Coordinadora Agrícola del departamento Itapúa, principal zona productiva del país.

    El acuerdo político acercó al movimiento de Cartes con la coalición izquierdista Frente Guasu, que busca desde hace años impulsar el proyecto. El líder de la agrupación, el ex presidente Fernando Lugo, fue elegido la semana pasada titular del Senado y del Congreso.

    Los defensores del proyecto sostienen que el sector agrícola, y especialmente el de soja, tributa muy poco en relación a sus ingresos, que superaron los 3000 millones de dólares en exportaciones el año pasado, según datos oficiales.

    Sus detractores aseguran que el gravamen destruirá una de las actividades más dinámicas de la economía porque reducirá casi a la mitad el volumen de producción de granos, cuyo cultivo dejará de ser rentable. Los cámaras empresarias anunciaron una movilización con tractores pasado mañana.

    Los productores del cuarto exportador mundial de soja, que recogerán unas 10 millones de toneladas en esta campaña, tributan IVA y un Impuesto a la Renta Agropecuaria (Iragro) pero no pagan un impuesto a la exportación. El proyecto podría ser estudiado el jueves.

    En tanto, según consignó el diario La Nación de Paraguay, el ex ministro de Hacienda Manuel Ferreira indicó que la ley afectará a toda la economía. En un estudio que realizó dijo que el sector agrícola inyecta US$ 5000 millones a la economía y con estas nuevas medidas se podría dar una reducción de US$ 2000 millones cada año.

    De acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en el último ciclo agrícola, 2016/2017, Paraguay produjo 10,3 millones de toneladas de soja, contra 9,2 millones de toneladas de la campaña 2015/2016. Sus exportaciones de la campaña 2016/2017 fueron de 6,3 millones de toneladas. De este volumen vendido al exterior, cerca de un millón fue a la Argentina.

    Fuente: Reuters y La Nación de Paraguay

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